El Gobierno confirmó ayer que mantendrá la “tradición diplomática de no injerencia” en la política interna de Nicaragua. Un comunicado de Cancillería cerró así cualquier posibilidad que el país se sumara a las críticas de los Estados Unidos, Europa y casi todo el mundo a la elección presidencial en ese país. El único color que se introdujo en ese comunicado fue un párrafo sobre la “preocupación ante la detención de dirigentes opositores”.
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“La República Argentina ratifica su histórico compromiso con la defensa de los Derechos Humanos y apoya con firmeza el trabajo de la alta comisionada de Naciones Unidas, Michelle Bachelet, respecto de la situación en Nicaragua”, dijo la Cancillería.
La oposición salió a cruzar sin anestesia al gobierno: “Los partidos políticos que integran Juntos por el Cambio rechazan categóricamente el resultado de las elecciones realizadas este domingo en Nicaragua, e instan al Gobierno a sumarse a la comunidad internacional en su repudio”, dijeron en un comunicado. “Se trató de una parodia ilegítima y antidemocrática, sin condiciones ni garantías mínimas para ser consideradas elecciones transparentes, creíbles, independientes, libres, justas e inclusivas”, sumaron.



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