26 de junio 2008 - 00:00

El gobierno ya perdió (Solá)

Felipe Solá suele identificarse como «el caballero audaz» -se presenta así en su contestador telefónico- y renueva títulos cada tanto. Es de los pocos dirigentes del oficialismo que sabe del campo y cuando habla es mejor escucharlo con atención. En un diálogo por TV dijo que no sería bueno que el Congreso avale a libro cerrado el proyecto de retenciones que mandó el gobierno. Explicó que la administración Kirchner ha perdido la batalla cultural en este punto frente a la población y vaticinó un cambio en la posición del oficialismo sobre las retenciones. La insistencia de los Kirchner en confrontar, ejemplificó en metáfora mordaz, los acerca más al Che Guevara que murió en Bolivia que al Fidel Castro que venció en Sierra Maestra. También dijo que ha sido gravísimo que no se haya creado algún vínculo entre el gobierno que asumió en 2003 y el campo en un país como la Argentina en donde ese sector es vital para su economía. Sobre el proyecto de retenciones dijo que hay que cambiar el sistema. De paso, calificó de «constructiva» la actitud del vicepresidente Julio Cobos de buscar él por las suyas una salida a la crisis con el campo. Con todo eso mandó el mensaje implícito de que como diputado votará en contra del proyecto oficial. Fue en el programa que animan Marcelo Zlotogwiazda y Ernesto Tenenbaum.

Periodista: ¿Usted va a votar el proyecto sobre retenciones que le pide el gobierno al Congreso?

Felipe Solá: La situación en el Congreso en este momento no es tan así, o por lo menos, no es exactamente así, no es blanco o negro. La sensación que tengo, y que recibo desde el jefe del bloque hasta de mis compañeros en el oficialismo, es que hay que dar el debate. Y el debate no es solamente con los hombres de campo, con De Angeli, los chacareros. El debate es también entre nosotros, explícito o implícito.

P.: ¿Es explícito o es implícito?

F.S.: Las dos cosas, es implícito, y es explícito, lo que pasa es que va pasando de implícito a explícito, y yo creo que está ganando el ánimo de los legisladores, que cuando un problema tan grave que dura 100 días, y del que no teníamos registro previo, está en nuestras manos. Y lo que tenemos que hacer no es mirar para arriba, no para el costado, sino mirar para el pueblo, y solucionarlo.

P.: ¿Cómo se soluciona?

F.S.:
No de cualquier manera, leudando, tratando de que la democracia salga fortalecida en la Argentina. El Congreso es un poder del Estado donde hay muchísima gente, hay más de 300 personas votadas por el pueblo. Y tenemos que solucionarlo, no podemos devolverle al Ejecutivo el paquete como vino, sin haber hallado una solución. Sería más grave la situación para el país, para nosotros y para el Ejecutivo.

P.: Traduzco: para usted aprobar el proyecto tal como llegó no es una solución.

F.S.:
No, no es una solución. Y no encontrar una solución al problema es algo muy grave.

P.: Usted vislumbra la posibilidad cierta que desde el oficialismo lleven al recinto un proyecto modificado, es decir, con un esquema de retenciones distinto al que llegó.

F.S.: Yo pienso que hay que abrir la discusión. Abrir el artículo uno del proyecto, que no significa no darle validez a lo hecho por el gobierno nacional el 11 de marzo. Pero a partir de ahora, la decisión la tiene que tomar la legislatura, es decir, el Congreso. Y el pueblo; la forma como se muestra el pueblo es siempre un poco desordenada, caótica. Pero está ahí, está en la calle.

P.: ¿Cómo ve a Néstor Kirchner y a Cristina a la conducción?

F.S.: (Ríe) A Cristina Kirchner la veo por televisión, y a Néstor lo veo menos por televisión. No tengo un contacto demasiado frecuente. La última vez que lo vi a él fue en el Partido Justicialista. Le dije cuál es mi opinión en una reunión de 50, 60 personas. Le dije que estaba angustiado, porque veía angustia en la calle. El me respondió que no estaba angustiado. Para mi hace 100 días que este país de a poco se fue angustiando en serio, no es una cuestión de psicoanálisis, es un problema. Una de las tareas del legislador y del gobernante, es generar ánimo, alegría, esperanza, credibilidad, un sano capitalismo.

P.: ¿El gobierno no plantea además una cuestión de principios con eso de que hay un sector que genera una hiperrentabilidad y que para promover otro tipo de actividades productivas en el país, y para generar una sociedad más integrada, tiene que capturar esa renta extra por vía de las retenciones móviles?

F.S.: Es exactamente lo que dice el gobierno, y yo creo que el gobierno lo cree, pero que perdió la batalla desde el punto de vista cultural y comunicativo.

P.: ¿Importa eso?

F.S.: Claro que importa. El gobierno no pudo dividir a grandes y pequeños. Porque además los grandes, los pools, los que hacen del juego agrícola un juego financiero más, no ponen la cara. Los grandes han sido muy hábiles, no hay nadie que diga soy de un pool, soy un grande, soy un oligarca. Porque además hay algo curioso: el cultivo más rentable es el más sencillo y donde se arriesga menos. Para tener un maíz bueno hay que poner mucha más plata por hectárea, aunque el resultado finalmente sea igual que el que da la soja. Y los grandes no aparecen. Quienes aparecen en la ruta son los chacareros.

P.: ¿Los grandes están mirando de la platea, o están operando desde bambalinas?

F.S.: Las dos cosas.

P.: Que el gobierno pierda la batalla cultural o comunicativa, es un detalle...

F.S.: ¡Pero no! Es absolutamente fundamental. Es la diferencia entre Sierra Maestra y Bolivia, en los dos casos había gente valerosa, bien intencionada.

P.: Habla de la Bolivia del Che...

F.S.: Bolivia al final del Che, en los dos casos había gente con pasta de héroe, en un caso ganaron y transformaron un país durante 50 años, unos dirán para bien, otros para mal, hicieron una cosa muy fuerte. En el otro caso, nos quedó solamente el héroe, pero no la transformación. Igual no hay ninguna crítica de mi parte. La política es conducir, conducir y ganar. Perón hablaba del deber de triunfar. No en todas las elecciones; el deber de triunfar es hacerse entender y ganar. Cuando digo la batalla cultural digo convencer, persuadir. como decía Perón. Y cuando digo el gobierno, si quieren me incluyo, aunque, me incluyo en parte, pero me incluyo: yo también he perdido batallas desde la gobernación, no estoy diciendo que era obvio y muy fácil. Pero no hubo políticas agropecuarias importantes y serias durante cinco años. Y el vínculo del gobierno con el campo no ha sido fuerte. En un país que produce alimentopara 380.000.000 de personas, o materias primas para ellos, deberían producir alimentos, eso es gravísimo, desde el punto de vista de la gestión. Es gravísimo y se paga, entonces es sobre llovido mojado.

P.: ¿Cómo les ha pasado esto a los Kirchner, que parecían tan experimentados para gobernar en Santa Cruz?

F.S.: En mi opinión hubo un excelente primer gobierno desde el punto de vista de las grandes cosas.

P.: ¿Por qué hoy están tan inflexibles?

F.S.: Creo que fueron mal informados. Que se subestimó el problema. Yo también lo subestimé. Cuando yo vi el problema del tema de retenciones el 12 de marzo, pensé «¡Uy!, esto va a ser un lío de 15 días». Creo que todos los argentinos pensaron de otra manera. Pero sobre los errores en medio del conflicto, no quiero abrir un juicio ahora. Tengo una responsabilidad como otros diputados, y la trato de llevar adelante, y soy optimista, creo que se está dando un cambio.

P.: ¿Para adelante los Kirchner están más flexibles?

F.S.: Sí, yo creo que sí, pienso que se está dando un cambio en el gobierno, y un cambio en el bloque oficialista. Ese cambio tiene que llegar a tiempo. Estamos obligados a pasar esta página, dejar que todo lo que está trunco, se ponga en movimiento de nuevo. Que vuelva a fluir la economía, la plata, la energía. Los psicólogos investigaron hace muchos años que la circulación del dinero está vinculada con la circulación de energía positiva de la gente.

P.: ¿Qué opina del pedido de De Angeli de que se suspenda por 60 o por 90 días la aplicación de las retenciones?

F.S.: No, yo estoy de acuerdo con cambiar el esquema de retenciones, y también en otras cosas con lo que estamos de acuerdo casi todos, o todos, que es cambiar la forma de devolverle al productor, etcétera, hacer una ley.

P.: ¿La actitud del vicepresidente Julio Cobos, es constructiva o sospechosa?

F.S.: Es constructiva.

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