El kirchnerismo logró aprobar sin cambios la ley de medios en el Senado
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Los resultados finales de la votación: 44 a favor, 24 en contra.
En tanto, para el 161, referido a la desinversión de las empresas, el kirchnerismo alcanzó 38 votos y la oposición 28.
Ese artículo es considerado clave porque da un plazo para que grandes grupos de medios deban vender parte de sus activos.
Con ese número, fue el artículo que el oficialismo aprobó de manera más ajustada, con el rechazo de Giustiniani y Guillermo Jenefes, y la abstención de Sánchez.
Pese a su resistencia, los bloques alejados del Gobierno nacional no lograron introducir ninguna modificación en la letra chica de la norma.
Esto permitió lograr uno de los objetivos políticos del oficialismo, que era que el proyecto no regresara a la Cámara baja para su tratamiento.
El resultado de la votación desató la algarabía de los senadores del Frente para la Victoria y de las agrupaciones kirchneristas que aguardaron el desenlace en las inmediaciones del Palacio Legislativo con un festival musical.
La celebración, que también se reprodujo en la Quinta de Olivos, incluyó cánticos, aplausos, bengalas y mucho bombo, ante la sanción de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que reemplazará al decreto-ley emitido por la última dictadura el 15 de septiembre de 1980.
El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, arribó al Congreso tras la votación en general, y festejó junto al interventor del COMFER e ideólogo del proyecto, Gabriel Mariotto, que siguió de cerca el debate durante toda la jornada.
En el recinto, el jefe del bloque oficialista, Miguel Angel Pichetto destacó la naturaleza de la iniciativa,y dijo que es "moderada, democrática, y permite que las empresas puedan tener una posición adecuada, pero no dominante".
En medio de la disputa del Gobierno nacional con el grupo Clarín, el rionegrino aseguró que la señal de cable "TN se podrá reproducir en el interior", y subrayó que "el argumento de que se van a perder fuentes de empleo es totalmente falso".
Pichetto defendió a los senadores Carlos Salazar y Dora Sánchez, que cambiaron sus posturas y apoyaron la norma oficial a último momento y se quejó de la forma en que algunos medios reflejan esa posturas.
"Los que se van del Gobierno son ídolos populares y pasan a tener la estima de la sociedad. Ahora, aquellos que deciden apoyar una medida del gobierno son tránsfugas, delincuentes, son Borocotó", se quejó.
Durante el debate, varios legisladores y otros referentes antikirchneristas aseguraron que la controvertida ley llegará a los estrados judiciales y que será la Corte Suprema la que finalmente defina su suerte.
"No nos vamos a rasgar las vestiduras en decir que con esta ley no se sale de una de la dictadura, pero tendría que haber habido cambios", subrayó el senador radical Gerardo Morales.
El jefe del bloque de la UCR, Ernesto Sanz, en tanto, consideró que el Gobierno nacional "se encierra en una tiranía de las mayorías parlamentarias".
"Muchos van a festejar como si fuera un gran triunfo, pero no tienen real dimensión de lo que dejan en esta batalla, porque son cosas que exceden este debate en el Congreso", sostuvo el mendocino, y agregó: "yo no creo sinceramente que se la ley de la democracia que podríamos haber tenido".
El debate comenzó pasadas las 10:30 del viernes, media hora después de lo previsto, con la exposición del senador oficialista Nicolás Fernández, que aseguró que se trata de la ley con "más consenso en la vida institucional de este país".
"Este proyecto se encontraba en las plataformas de Néstor Kirchner y Cristina Kirchner, fue discutida en 24 foros federales y tiene el respaldo de 43 universidades. Esto es consenso", resumió el senador santacruceño, y subrayó que en la Cámara de Diputados se le introdujeron al texto 150 modificaciones.
Fernández ofició de miembro informante de la mayoría, luego de que el jefe del plenario de comisiones, Guillermo Jenefes, le cediera esa tarea, tras manifestarse en contra de varios artículos.
A su turno, Jenefes justificó haber firmado el dictamen de mayoría en disidencia, y negó que esta acción haya sido "la llave" que permitió al oficialismo llevar el proyecto al recinto.
Negó "terminantemente" haber sido objeto de presiones por parte del Gobierno nacional, tanto a nivel personal como a través del gobierno provincial, por un supuesto apriete tomando en cuenta las necesidades financieras de Jujuy.
En cambio, dijo haber sufrido presiones "de los medios", los que "pretendieron que traicionara sus convicciones políticas".
Con la aprobación, la Casa Rosada cumplió con su plan de tratamiento acelerado, luego de haber enviado la iniciativa al Congreso en agosto pasado.
De todas formas, la oposición ya confirmó que revisará la ley luego del 10 de diciembre, una vez que cambien las composiciones de ambas Cámaras.





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