21 de julio 2008 - 00:00

El kirchnerismo, más disperso

El cimbronazo de la derrota legislativa del gobierno mantiene ahora expectante al kirchnerismo porteño, que agudiza sus diferencias a medida que el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, toma distancia del distrito. La « reagrupación», creen que, al menos en intenciones, tiene que gestarse en las próximas semanas, más en un distrito donde los radicales K, que se alinean con Julio Cobos, no tienen incidencia y pueden eludir cualquier discusión en ese sentido.

La última conversación de los legisladores de la Capital Federal con el titular del PJ porteño, Alberto Fernández, quedó anotada cuando la crisis por el campo no había cubierto aún la escena local, y tuvo un mandato: hacer oposición a Mauricio Macri.

Pero siempre hubo duros y acuerdistas para tramitar consensos con el jefe de Gobierno porteño, particiones que con el correr de la semana cobrarán forma de manifestaciones públicas.

  • Avatares

  • Un sector, casi a control remoto, no piensa reparar en los avatares que rodean a Cristina de Kirchner y a su gobierno, y seguirá la agenda, que tenía prevista para la convulsionada semana pasada. Son los que animan a Daniel Filmus a hacerse un lugar de mayores adhesiones en el electorado porteño, casi como un sueño. Alentado por otro grupo, del ala no pejotista, que pilotea el titular de Cascos Blancos, Gabriel Fuks, el senador aseguró que pasado mañana protagonizará un acto en La Boca, donde su gabinete porteño en las sombras embestirá contra la gestión de Macri, al menos en dos áreas que domina el funcionario de Cancillería, como el transporte y las viviendassociales. Los albertistas más puros, en cambio -entre ellos, el titular de la bancada, Diego Kravetz-, se mantienen por ahora sin hacer demasiados movimientos, pero por el momento darán los votos para leyes clave que necesita esta semana Macri. El otro sector es el del PJ Capital que responde al sindicalista Víctor Santa María, quien ya había dado su opinión con respecto a Alberto Fernández, hasta le pidió la renuncia y, obligado por el propio Néstor Kirchner, debió recomponer la relación. De ese modo, el gremialista, que en el bloque legislativo de la Ciudad de Buenos Aires tiene como aliado a Juan Manuel Olmos, es el menos preocupado por cuánto o cómo puede quedar la hegemonía del jefe de Gabinete en la política del oficialismo en el distrito.

    Esas divisiones parecen no afectar a Macri en su gestión, a quien lo que más le preocupa es retomar el diálogo con el gobierno, aunque no ha dejado de comunicarse con el área de Julio De Vido, quien, dentro del gabinete nacional, es de los que más impulsan no confrontar con el jefe de Gobierno. Hay muchas obras anunciadas para realizar en conjunto con beneficios mutuos, que harían que esa relación se mantenga sin inconvenientes. Pero en las últimas semanas, a pesar de los intercambios, la gestión macrista no ha recibido novedades con respecto a ningún emprendimiento en concreto.

    Mucho menos en relación con el crédito de u$s 1500 millones que Macri busca para licitar nuevas líneas de subterráneos, al que debe agregarle u$s 500 millones del Presupuesto nacional, además del aval del gobierno de Cristina de Kirchner para que el BID desembolse el dinero para las construcciones.

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