25 de septiembre 2006 - 00:00

El neuquino estaría para firmar acuerdo opositor

Jorge Sobisch
Jorge Sobisch
Hubo lleno completo, más de 100 personas el jueves en la peña de Gendarmería que suele reunir a sectores del peronismo «ñata contra el vidrio», es decir que está lejos de las mieles del poder, pese a que el gobierno es formalmente peronista.

Al lote habitual -el organizador Antonio Cafiero, Félix Borgonovo, Moisés Ikonicoff, Fernando Galmarini, Teresa González Fernández, obviamente Carlos Grosso, que presentó al invitado- se agregó un listado de menemistas como Jorge Castro, Pascual Albanese y otros que querían escuchar al invitado del día, Jorge Sobisch.

El gobernador expuso su discurso sobre que él no tiene que rendir examen de administración porque ya gobernó bien Neuquén, que esa provincia le puede proveer de gas a todo el país y que es el único que se ha animado a presentarse como candidato presidencial. Mencionó también un tema inquietante y que ha pasado hasta ahora inadvertido: presentó una demanda contra la Nación para que le paguen las regalías del gas y el petróleo que se extrae en la provincia al precio internacional y no al precio controlado que pone la Nación.

La Nación, quiere Sobisch, debería pagarle la diferencia entre lo que le pagan las empresas -el precio oficial- y el precio internacional. Esa demanda avanza en la Corte y en cualquier momento va a estallar con audiencias que pueden ser un juicio oral y público a la política petrolera del gobierno.

La curiosidad del día fue que Ikonicoff le expuso el proyecto que sostiene Ramón Puerta, de quien este intelectual está hoy muy cerca. Ese proyecto político tiene un plan A, que es el copamiento del PJ y un Plan B, que es hacer una coalición opositora para buscar al mejor candidato si Kirchner persiste en abortar una reorganización del PJ. «Ese plan B lo firmo ya mismo», respondió Sobisch.

Sobre Puerta, Sobisch destacó que junto a él es el único dirigente que se movía como candidatoy que viene del interior, el resto dijo que son todos inventos porteños.

Fue violento el final porque Cafiero cerró el turno de las preguntas diciendo que estaba muy lindo todo lo que había dicho Sobisch, pero que con lo que estaba pasando con el peronismo que se ponía detrás del gobierno, gestos testimoniales como el del neuquino no iban a tener mucho futuro. «En política hay que enamorar y estos proyectos testimoniales no terminan enamorando a nadie.» Todos los presentes, incluyendo al invitado, se quedaron helados y algunos recordaron que sobre esa peña de Gendarmería siempre sobrevoló la sospecha de que era un foro controlado por el gobierno y que lo que Cafiero había hecho respondía a esa presunción.

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