Una embajada de gobernadores peronistas logró frenar ayer a Eduardo Duhalde, en su propósito de embestir sobre Carlos Menem en el congreso nacional del PJ, convocado para el sábado al mediodía en el microestadio de Lanús. Carlos Alberto Reutemann (Santa Fe), Juan Carlos Romero (Salta), Carlos Juárez (Santiago del Estero) y Carlos Rovira (Misiones), se reunieron en la tarde con el senador electo bonaerense en su búnker porteño de la Avenida de Mayo.
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Los mandatarios peronistas, con mandato del resto que a esa hora continuaba negociando con el gobierno en la casa de Córdoba el acuerdo por fondos, condicionaron su apoyo al congreso convocado por Duhalde a que los «temas conflictivos», como el eventual desplazamiento de Menem de la conducción del PJ, sean pasados a «un cuarto intermedio» y tratados «más adelante». No obstante lo cual quedó en pie la convocatoria hecha por Duhalde para el sábado.
Se acordó que no se hablará de la convocatoria a internas para la renovación de autoridades partidarias; tampoco sobre Menem; y que se designará una Comisión de Acción Política integrada por los 3 gobernadores de las provincias grandes --Car-los Ruckauf, José Manuel de la Sota y Reutemann-, 3 mandatarios más de las llamadas «chicas» y la representación de las dos CGT, la de Rodolfo Daer y la de Hugo Moyano. En lugar de reemplazar a Menem en la conducción del Consejo Nacional del PJ, como era la idea original, esta comisión tendrá a su cargo definir la estrategia del peronismo con la vista puesta en las elecciones presidenciales de 2003.
En realidad, Duhalde va a contar con número suficiente para sesionar, lo acompañe o no el resto de los jefes políticos. Aun cuando a los gobernadores se les reconoce cierto «poder real» en la conducción del PJ.
Con el apoyo de delegados de distritos como Entre Ríos (Jorge Busti), Corrientes (Rodolfo Martínez Llano) y hasta la Capital Federal (Miguel Angel Toma), sumados a los 293 congresales bonaerenses, le alcanzaría para lograr los 306 que necesita -sobre 916-, para poder sesionar.
Sin embargo todo esto quedó frenado ante la necesidad de legitimar políticamente cualquier decisión que se tome. La presión sobre Duhalde la ejercieron todos los gobernadores de las provincias gobernadas por el PJ a través de esta embajada con plenipotencias que fue enviado a dialogar con él. «No es momento de tocar temas de interna», fue la frase que usaron los gobernadores ante Duhalde -tal como anticipó este diario-, para justificar su posición. Postura que había sido consensuada un rato antes durante una reunión en la Casa de Salta, donde se analizó antes de ir a la de Córdoba, el conflicto con la Nación por los fondos coparticipables. Allí estuvieron los gobernadores de distritos más grandes, Ruckauf, De la Sota y Reute-mann, quienes no habrían estado de acuerdo con «precipitar los tiempos» de la interna justicialista, confiaron allegados a ellos. Es más, Ruckauf ya le había anticipado a Duhalde el martes que no concurriría.
Antes del pedido de los gobernadores, el plan de Duhalde contemplaba la convocatoria a una elección interna el 10 de marzo de 2002 para elegir nuevas autoridades del consejo nacional del PJ, que preside interinamente el gobernador pampeano Rubén Marín, debido a que Menem está de licencia mien-tras dure su detención domiciliaria. Duhalde también tenía la intención de que, para «setiembre u octubre» de 2002, el PJ ya tenga elegida la fórmula presidencial que presentará en los comicios generales de 2003, pero tras la intervención de los gobernadores todos estos proyectos «no serían tratados» por el congreso nacional del PJ el sábado próximo.
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