El referendo, ¿único plan de la gestión Ibarra?

Política

Aliados de Aníbal Ibarra le prometerán hoy en un acto que en 15 días le juntarán 200.000 firmas para lograr la convocatoria a la consulta por la revocatoria de su mandato.

«El referendo»,
responde Aníbal Ibarra cuando se le consulta sobre su objetivo más inmediato o sobre lo más importante que hará en los próximos meses. Sus ministros aseguran que «ya es una obsesión» la del jefe de Gobierno, que lo lleva a renovar cada día un mecanismo que le posibilite juntar las 520 mil firmas que le impone la Justicia; otros reniegan de esa estrategia y ni siquiera quieren firmar.

Ibarra
se ha fijado como primordial lograr que los vecinos lo vuelvan a votar en las urnas, buscando un impacto de cuya viabilidad dudan cada día más sus propios colaboradores.

El jefe de Gobierno porteño le aseguró a este diario: «Ya llegamos a las cien mil firmas» recolectadas y que incrementará la búsqueda como sea necesario para alcanzar el número que precisa, como que sus aliados comiencen a «timbrear» para lograr las adhesiones. Por lo pronto, cuenta con tres sindicatos que se abocarán a la tarea: el de porteros (amigo del gobierno nacional), que pilotea Víctor Santamaría; el de canillitas, y los docentes, además de un sector de médicos municipales y otro de ATE.

Ibarra
considera como algo personal la necesidad de ser ratificado en su mandato, pero, además, sabe que transita por un año electoral en el que más que nunca la lupa de sus rivales estará sobre su gobierno y la tragedia del 30 de diciembre.

«Es improbable que el ibarrismo integre nuestras listas en las elecciones de octubre»,
aseguran los diputados del kirchnerismo que en la Legislatura de la Capital Federal han incrementado el número de bancas. Al parecer, le han tachado los renglones que sí tendría en reserva antes de la tragedia.

No presentar candidatos en las boletas de octubre, se sabe, no es una buena opción para quien gobierna; no podría decir que no los tiene y marcar así a futuros postulantes ante la renovación de su cargo, poniendo al descubierto la soledad política en la que habría quedado. Todas las posibilidades, con recurrencia, pasan cada semana por el despacho del jefe porteño cuando se reúne con sus principales laderos, como R. Fernández, y así Ibarra insiste: «El referendo».

• Promesa

Aliarse a los trozos de la extinta Alianza como sueña un puñado de radicales y otro menor de socialistas es una de las ideas que dan vueltas entre los funcionarios de Ibarra más cercanos al jefe de Gabinete porteño, Raúl Fernández, los que mantienen la tirantez de siempre con la hermana del jefe de la Capital, Vilma Ibarra, defensora de la unidad con el kirchnerismo.

Otros aliados de
Ibarra le prometen hoy un alivio en su cruzada por el referendo. El partido de la Ciudad, que pilotea el legislador porteño Jorge Giorno, hará una suerte de congreso partidario a las 20 en un hotel de la Capital Federal. Ese diputado, compitió en 2003 como primer candidato a legislador por su partido en una boleta que portó la fórmula Ibarra-Telerman. Giorno tiene su partido armado de un modo no tradicional, al estilo ONG. Por eso presentará hoy en la sala teatral a 1.100 « líderes comunitarios». Cada uno de ese grupo cuenta, a su vez, en la zona en la cual militan, con 10 «dirigentes sociales». La aritmética, de ser contundente, beneficia a Giorno y a Ibarra: cada «líder» se llevará una planilla de las que otorga el Tribunal Superior de Justicia para recolectar 20 firmas y una más para sus «dirigentes sociales». Así, los mil cien que se anuncian se repartirán para juntar 200.000 firmas, que prometen entregar en dos etapas: 100 mil en quince días y otras 100 mil en la tercera semana, es decir, para fines de marzo aproximadamente.

De concretarse ese aporte,
Ibarra continúa aún en problemas con el referendo que ya califican de «biodegradable» algunos de su propio gobierno: todavía le restarían cerca de 200 mil, ya que a esas 300 mil se les suman las que juntan «para que se vaya» los familiares de las víctimas de Cromañón con sus abogados, los opositores de la UCeDé o Patricia Bullrich.

Es decir, aun con la promesa de aliados, el jefe porteño no lograría reunir el medio millón que le exige la Justicia, al menos en el tiempo que se propone:
insiste en que ese r eferendo tiene que ser convocado para fin de mayo o principios de junio. Hasta ahora, Ibarra no piensa en cómo seguirá su gobierno si no logra juntar las firmas, si no llega a ser ratificado como sueña por los vecinos. Al menos, sabe que, en ese caso, los casi tres años de mandato que le restan serán de dudosa firmeza de su gestión, con elecciones ya este año y una Legislatura que le sigue siendo adversa, a pesar de haberse debilitado la oposición, que representa el macrismo y fortalecido el kirchnerismo, su aliado por el momento.

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