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Eduardo Duhalde
Cristina no es apta»; «Néstor necesita tratamiento»), va ocupando los espacios que las circunstancias le abren, porque en el panorama político nacional no hubo hasta ahora oposición que supere a las circunstancias como factor determinante de la modificación del estado de cosas (ayer la inseguridad, hoy el campo). Duhalde no crea circunstancia nueva, pero intenta reactivar los cambios de la realidad. Las circunstancias lo guían, las encuestas lo conducen. Por eso, así como ahora avanza, antes retrocedió: cuando los sondeos indicaban un presunto apogeo de Néstor Kirchner, no trabó ninguna de las iniciativas cuyas secuelas hoy ya son crisis. La continuidad o profundidad de su avance lo determina el resultado de las encuestas que cotidianamente ordena y consulta.
Julio Cobos, la última estrella surgida en este firmamento, también producto de las circunstancias, supera a Duhalde en el camuflaje, pero, a la vez, así como Macri se beneficia de los Kirchner en la necesidad de más tiempo, Cobos lo es de Duhalde en la necesidad de restárselo. Su apuesta parece más ligada a la espera de una crisis que a la lucha. Adicto a las encuestas como Duhalde, podría discutir con él, según el resultado de éstas, los términos de una eventual fórmula, cuando la Patria lo demande. Pero, si encuentra estructura, bien podría también arriesgarse solo.
Todos están convencidos de que el ciclo Kirchner cesó y sólo resta saber cuándo y cómo se verificará esto en la realidad. El denominador común de sus conductas es la reacción frente al rencor con que el oficialismo ha teñido todas sus iniciativas.
Los unen los Kirchner, los separan los tiempos. En lo que hace a Néstor, el ex presidente es el que menos tolera el paso del tiempo pues sabe que si éste transcurre sin recuperación de iniciativa, él no sólo pierde tiempo, sino también fuerza y, en consecuencia, espacio. Eso es lo que más lo «enloquece».
Cristina de Kirchner, entretanto, intenta reinar. Dios proveerá, piensa quizás. Pero, mientras ensaya simulacros de cambio, también a ella, en su inacción, el tiempo le está devorando la fuerza y el espacio.
Finalmente, todos tienen iniciativas tácticas, unas son de supervivencia, otras de conquista o recuperación del poder, pero al país todavía le falta una estrategia.




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