Senado votó flamante estructura kirchnerista en jugueteo eléctrico

Política

El pleno también aceptó el pedido de licencia sin goce de haberes, y con plazo máximo de seis meses, del denunciado por abuso sexual y cristinista José Alperovich. Cambiemos mantiene reserva de cargos que le corresponderá por ser el principal bloque opositor.

La vicepresidenta electa, Cristina de Kirchner, no estuvo ayer presente en la acelerada sesión que realizó el Senado para votar el círculo de poder que acompañará a la jefa del Frente del Frente de Todos en la Cámara alta, en un encuentro en el que además juraron los 24 legisladores electos y dos reemplazos.

Durante la sesión también se aprobó, con un plazo máximo de seis meses pedido por Juntos por el Cambio y aceptado por el kirchnerismo -el peronista formoseño, José Mayans, estrenó la jefatura de bloque “unificado” entre camporistas y justicialistas- del denunciado por abuso sexual y cristinista José Alperovich.

El evento no comenzó a horario -pactado a las 14- debido a una falla eléctrica que generó problemas en el recinto y en oficinas del primer y segundo piso del Senado. De hecho, la presidenta de la Cámara alta, Gabriela Michetti, tuvo que apurar el convite por una evacuación que comenzó en los palcos donde se encontraban los periodistas y fotógrafos, justo cuando se le realizaba un ínfimo homenaje a la vicepresidente por su actuación durante los últimos cuatro años.

Debajo del estrado de Michetti se ubicaron gobernadores kirchneristas como el formoseño Gildo Insfrán y el santiagueño Gerardo Zamora. También participaron la mandataria electa de Juntos Somos Río Negro, Arabela Carreras; el diputado José Luis Gioja, quien es autoridad de la Cámara baja y partidaria del peronismo; y el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, quien fue clave para dar luz verde a las leyes más complejas del macrismo, logradas mediante esquilmadas de fondos de provincias opositoras -hoy saneadas en lo fiscal- a Nación, hoy desfinanciada y con impuestos delirantes.

El acostumbrado respeto por las reglas a la hora de sesionar se vio opacado en dos momentos. Uno, por aplaudidores K que no supieron entender el sutil pedido que realizó el senador del peronismo disidente -hoy aliado macrista- Juan Carlos Romero para que no lo hicieran. El segundo, por legisladores aún sin jurar ni mandato vigente -10 de diciembre- que levantaron la mano en varias ocasiones para votar lo que proponía Michetti, que dio por “unánimes” todas las definiciones sin fijarse de manera fehaciente las manos alzadas en el recinto.

Como primer punto, se aceptaron las renuncias de Cristina de Kirchner -vicepresidenta electa- y del futuro gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, y tomaron juramento sus reemplazantes, Jorge Taiana y Roberto Mirabella, respectivamente. Quien aún no formalizó su solicitud fue la riojana Inés Brizuela y Doria -lo hará en los próximos días-, intendenta electa de la ciudad capital. Tras ello, y luego de fuertes discursos de la kirchnerista Norma Durango y la radical Silvia Elías de Pérez, se avaló la licencia de Alperovich.

Electos

Las juras se realizaron por orden alfabético de distritos y apellidos. La Biblia apareció en varias ocasiones para futuros oficialistas y opositores. Hubo pocas frases particulares -un alivio-, como la del reelecto macrista Alfredo de Ángeli, quien lo hizo “por los valores y principios que me enseñaron mis padres”. Por su parte, las kirchneristas Nora Giménez y Eugenia Duré aludieron a “la memoria activa de 30.000 detenidos-desaparecidos” y al “pueblo de Tierra del Fuego y argentinos y argentinas que no aflojaron”, respectivamente. Con una bota traumatológica en su pie y tibia derecha juró el porteño Martín Lousteau.

Autoridades

El Senado votó como titular provisional de la Cámara alta -segundo en la escala de sucesión presidencial- a la exgobernadora santiagueña Claudia Ledesma Abdala, una de las ingresantes. De pobre desempeño como diputada desde 2017, es una de las dos patas del poderoso matrimonio que conforma con el actual gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora. De hecho, lo sucedió en la provincia en 2013 cuando el actual mandatario quiso arrollar la Constitución local para ir por la re-reelección. La Corte Suprema de Justicia lo frenó.

Declarada “fanática” de Cristina de Kirchner -según confió su entorno a este diario-, Ledesma Abdala ocupará un cargo que también gozó su marido durante parte del último mandato del Frente para la Victoria en el Ejecutivo, cuando el dueño del Senado era el hoy apresado Amado Boudou.

El abrazo a santiagueños también llegó a los misioneros: Maurice Closs fue votado como vicepresidente primero, tras largos años del Frente Renovador de la Concordia como bancada provincial y separa de oficialismos y oposiciones. En un abrir y cerrar de ojos, dicho espacio pasó de guiños constantes al macrismo en el Congreso -millonadas en el medio a favor del distrito- a ponerse la camiseta oficial del kirchnerismo.

Como las rispideces en Juntos por el Cambio aún no fueron saldadas -UCR con las ya clásicas trifulcas internas, aunque el Pro también puja debido a infantilismos de algunos dirigentes cercanos a Mauricio Macri en Diputados, donde hay promesas difíciles de cumplir-, la futura bancada opositora dejó en “reserva” los cargos que le corresponderán en cuanto a autoridades del Senado, como por ejemplo, la vicepresidencia y la prosecretaría parlamentaria.

La Secretaría Administrativa del Senado -la jugosa caja- quedó, como contó este diario ayer, para la militante camporista y legisladora provincial electa de La Pampa María Luz Alonso, quien estuvo como autoridad de la Cámara de Diputados que comanda el peronista con témpera PRO -hoy acuarela-, Emilio Monzó. Bajo la estructura de la Secretaría de Coordinación Operativa de la Cámara baja manejó personal y presupuesto propio. Por otra parte, las prosecretarías administrativa y la de coordinación operativa fueron para dos íntimos de Cristina de Kirchner: Mariano Cabral y Diego Bermúdez. En tanto, en la Secretaría Parlamentaria fue designado el experimentado legislador ultra K Marcelo Fuentes, quien mantuvo las riendas del cristinismo en la Cámara desde la separación con el PJ, a fines de 2017.

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