1 de agosto 2006 - 00:00

Eliminarán imposición de hacer internas abiertas

El realismo en política ayuda a la eficacia, pero choca muchas veces con la aspiración legítima por lo mejor. Los mismos políticos y el mismo partido que hace cinco años imponían internas abiertas, obligatorias y simultáneas para elegir candidatos, ahora se disponen a derogarlas. Esa ley con tanta intención de transparencia la eludieron las agrupaciones con listas únicas o creando nuevos partidos exceptuados de realizarlas. En las presidenciales de 2003 ya se las suspendió porque a nadie le convenía el sistema. Otra norma facilitará el manejo del dinero de campaña por los partidos y le pone límite a la persecución por la Justicia de eventuales desmanejos. Para algunos será una amnistía ante desprolijidades en ese terreno cometidas en las presidenciales de 2003 que aún están bajo la mirada judicial.

El proyecto del oficialismo para mitigar los rigores de controlesde fondos de campaña navega en el Congreso desdeel viernes. Facilita las rendiciones y le pone límite a lapersecución judicial ante eventuales irregularidades.
El proyecto del oficialismo para mitigar los rigores de controles de fondos de campaña navega en el Congreso desde el viernes. Facilita las rendiciones y le pone límite a la persecución judicial ante eventuales irregularidades.
El gobierno descargó sobre el Congreso un nuevo capítulo de la reforma política que nunca llega, y que en este round es una vuelta a los años dorados del dominio de los grandes partidos que podrán, si prospera un proyecto del peronismo, volver a nominar a sus candidatos sin molestas internas abiertas, obligatorias y simultáneas. Según otro proyecto de ley, se les simplificará el sistema de rendición de dineros de campaña que hoy tiene en ascuas a los apoderados de los principales partidos políticos, que no han aprobado auditorías de fondos de las campañas del año 2003 en lo que algunos entenderán como una amnistía al uso de fondos para casos que investiga la Justicia y que compromete a partidos del oficialismo y de la oposición.

En las próximas horas Néstor Kirchner aprobará el texto de una iniciativa que ha preparado el diputado bonaerense Jorge Landau (el principal experto del peronismo en temas electorales y que ha actuado como apoderado del PJ desde hace años), para derogar lisa y llanamente la ley que intentó obligar a los partidos a seleccionar candidatos a cargos nacionales mediante la realización de elecciones internas abiertas, simultáneas y obligatorias.   

  • «Neolemas»

  • Ligado a Eduardo Duhalde, Landau fue el artífice de la legalización de los «neolemas» en los congresos de Lanús del PJ en 2002 y 2003 que permitieron que el peronismo fuera a las presidenciales de 2003 con tres candidatos. De esas urnas salió presidente quien había perdido la primera vuelta electoral, Néstor Kirchner.

    Por un proyecto que ya conoce el gobierno pero cuya letra debe recibir aprobación presidencial, Landau propone eliminar ese sistema porque no se logró hacer funcionar en la selección de candidatos. De ahora en más, las partidas se regirán por lo que ordena su carta orgánica: algunos querrán internas, otros, congreso o convención partidaria, otros, el inconfesable dedo.

  • Financiación

    Un segundo proyecto de ley que el mismo Landau presentó el viernes pasado propone importantes cambios en las normas de financiamiento partidario: 1) impone un piso de 2% del padrón en votos obtenidos por un partido para poder acceder a los fondos públicos de que dispone el Estado; 2) permite que los partidos reciban donaciones sin límite de monto; hasta ahora las donaciones de particulares podían hacerse al Fondo Partidario Permanente, una cuenta del Ministerio del Interior que después los asignaba a los partidos; 3) equipara a las alianzas con los partidos políticos, convirtiéndolos en los protagonistas del hecho electoral con lo cual los apoderados de las alianzas estarán sujetos a los mismos controles y eventuales sanciones que los apoderados de los partidos que las integran; 4) acorta a 120 días el plazo para aprobar una rendición a la Justicia de fondos de campaña. En ese lapso la Justicia debe aprobar o no y desde ese momento habrá un año para escuchar descargos y, si cabe, sancionar a los responsables de irregularidades. Pasado este tiempo prescribirán todas las sanciones; 5) Obliga a los partidos a publicitar sus presupuestos y rendiciones de campaña y legitima la acción de entidades y particulares para efectuar impugnaciones o denuncias.

    Este paquete de reformas encuentra explicación en la experiencia electoral del último lustro. No tiene justificación por lo menos en el sentido que se propone ya que vuelve atrás en los intentos de reforma política que se emprendieron en la última década y que habían culminado en la ley de internas abiertas y en las leyes de financiamiento político. Ante la imposibilidad de aplicarlas, el oficialismo a través del Congreso renuncia a la posibilidad de primarias abiertas en la elección de candidatos y declara algo que se parece mucho a una amnistía en el manejo de fondos de campaña, algo que surge de lo siguiente:

  • La ley de internas abiertas la sancionó el Congreso durante la era Duhalde adaptando un proyecto enviado por Fernando de la Rúa. Ante la presión de la crisis política de 2001, el duhaldismo creyó que esa herramienta de las internas forzosas, abiertas y el mismo día podían asegurar mayor participación. Sancionada en 2002 esa norma fue atenuada en la reglamentación por pedido del ARI de Elisa Carrió y de partidos provinciales; quedaban exceptuados los partidos que presentaban lista única. Una impugnación del menemismo prosperó en el juzgado electoral de Salta que admitía la posibilidad de que esa ley consagrase lo que se llamó el voto tránsfuga, es decir que militantes de un partido votasen en la interna ajena para lograr ventajas en la competencia final.

  • Ese freno judicial y la consagración de los « neolemas» en los congresos del PJ que admitieron la posibilidad de que se presentasen varios candidatos por ese partido culminaron con una ley que suspendió por única vez la vigencia de la ley 25.611. «Nadie la quiere», confesaron los promotores de esa suspensión dentro del oficialismo que admitían en aquella oportunidad que era el preámbulo de la derogación de la norma. En los considerandos del proyecto Landau se afirma que la ley ha sido incapaz de promover que los partidos la apliquen porque eligieron formas como los neolemas o presentar listas únicas. Sólo el radicalismo, y en algunos distritos el peronismo, llegaron a hacer internas abiertas según esta norma que tiene ya condena a muerte.
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