La concentración de ayer en Gualeguaychú, en la que los productores rurales decidieron suspender su paro, fue
profusa tanto en número de asistentes como en alusiones a la presidente Cristina de Kirchner. Hoy habrá actividad
normal en el país, pero los ánimos siguen caldeados.
Gualeguaychú (enviado especial) - En una jornada donde predominaron el folclore y el mate, se llevó a cabo el «I Encuentro Nacional Agropecuario» en las afueras de la ciudad de Gualeguaychú, Entre Ríos, en el cruce de las rutas 14 y 16. Según los organizadores, asistieron 25.000 personas, donde predominaron los hombres vestidos con la clásica bombacha campestre y camisa a cuadros.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La «plaza del campo», como la denominó el dirigente rural que más protagonismo logró en las últimas 3 semanas, Alfredo De Angelis, fue copada por ruralistas y ambientalistas quienes afirmaron «que se mantienen en estado de alerta». Incluso una contingencia de menos de 10 militantes del MST acudió con el objetivo de repartir volantes reclamando el fin del «verso de Kristina» y apoyando al pequeño productor.
El objetivo era claro: «demostrarle a la Presidente, Cristina de Kirchner, que el campo está unido y que nos mantendremos así», señaló un productor sojero de La Pampa. Aunque el fin del paro del campo ya era noticia vieja, la impaciencia por escuchar a sus representantes empezó a incrementarse. En gran parte, debido al temor a alguna provocación por parte de Gendarmería Nacional, que copó un terreno a unos escasos 200 metros. Allí se podían apreciar los más de una docena de colectivos que habían llevado a los efectivos hasta esta localidad.
«Si hay provocación, levantemos las manos, no nos enfrentemos», sostenía un locutor a través de los altoparlantes.
Minutos antes de las 14, los principales representantes de las entidades que lideraron el paro agropecuario (CRA, FAA, SRA, Coninagro) abandonaron el trailler donde estaban reunidos para dirigirse al escenario principal. A pesar de que la decisión de levantar el paro ya estaba tomada desde anoche, los dirigentes se reunieron para limar los discursos y anunciar los pasos por seguir.
A medida que los dirigentes asumían sus posiciones, la multitud empezó a hacer notar su enojo hacia el gobierno al canto de «el que no salta es pingüino» y «si éste no es el pueblo, el pueblo dónde está».
A diferencia de lo visto el lunes en la Plaza de Mayo, en el horizonte predominaban las banderas argentinas y no las partidarias. Además, los asambleístas no se cansaban de señalar a quien los quería escuchar que «esta gente no fue arreada para que venga». Eso quedó a la vista en los más de 6.000 autos estacionados al costado de la ruta.
Prolegómenos
Antes de que se iniciase el acto central se entonaron las estrofas del Himno Nacional, se hizo un minuto de silencio para conmemorar a los caídos en la Guerra de Malvinas y se leyó una oración por la Patria.
A pesar de que De Angelis fue el más ovacionado e incluso fue retirado en andas del escenario mientras repartía besos y abrazos, Oyero Ronconi fue el más combativo. Este chacarero señaló, mientras leía un poema, que no quería que le «metan más la mano en el bolsillo para que los vivos vivan sin trabajar». Además, se refirió a los camioneros que mandó Moyano como «patoteros tomando sol».
La sensación final entre los autoconvocados fue unánime: la decisión de iniciar nuevamente la comercialización de granos es la correcta por que «se estaba perdiendoimpulso y no queríamos que la opinión pública se nos dé vuelta». Sin embargo, la decisión de la mayoría es que, hasta no tener un compromiso serio del gobierno, «sólo se comercializará para pagarle al banco. No le vamos a regalar nada a Cristina».
Aunque el consenso por los 30 días de negociación era unánime, las discusiones entre los diferentes ruralistas empezaron a surgir ante la posibilidad de que no se llegue a un acuerdo con el gobierno.
Algunos sostenían, en forma de amenaza, que había que «copar la plaza de mayo para que nos escuche». Ante esa posibilidad surgían los más conservadores que no estaban de acuerdo ya que no querían enfrentarse con «la fuerza policial de la Presidente». Lo que acordaron fue que los cortes volverán en el interior porque «acá casi no nos pueden tocar. ¿O qué, van a mandar Gendarmería a los 50 cortes?».
Pocas horas después de finalizada la asamblea, los ruralistas abandonaron «la plaza». Llamativamente poca basura quedó en la intersección de la rutas en parte por el pedido de los organizadores, quienes solicitaron que no se deje nada atrás. Luego del tráfico inicial por la cantidad de vehículos volcados a la ruta, por primera vez en 21 días, el tránsito fluyó con total normalidad por la Ruta 14.
Dejá tu comentario