En inusual debate en el PJ, Kirchner llamó a resistir
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Semejante llamado a la dureza lo completó con la convocatoria a una megamovilización el 20 de junio en el Monumento a la Bandera. «Que quede claro, va a ser un acto institucional, del gobierno, pero el partido tiene que emplear todos sus recursos para apoyar al gobierno en ese acto. ¿Cuánta gente? ¡Más de lo que llevaron ellos el otro día! ¿O el partido no puede movilizar más gente?»
Después de atornillar este argumento, dio la palabra a los presentes, que no podían creer tamaña magnanimidad de alguien que hizo de la mordaza el uniforme partidario. Los primeros que hablaron cobraron. Primero de todos, Hugo Moyano, que masticando las palabras, se franqueó sin tutearlo a Kirchner: «A veces me pregunto si la estrategia del gobierno es la más acertada, si lo que llevan adelante es lo mejor para superar el problema». Kirchner no lo dejó terminar: «Claro que es la mejor, no tengan duda, por eso vengo a pedir el apoyo de ustedes».
Felipe Solá, a quien todos reconocen como el único que sabe en el oficialismo hacia adónde y por qué crece el «yuyito», eligió bien las palabras: «No sé si tengo las dudas de otros compañeros, pero advierto que en la gente hay angustia, que también hay hartazgo». Kirchner le respondió: «No es tan así, hay que ver con quién se habla. Me sobran encuestas que dicen que la mayoría de la sociedad respalda la posición del gobierno. Hay que ver a veces con quién habla cada uno». La gente, agregó, «está cansada de los cortes y de las protestas, eso también sale en las encuestas».
Otro que pidió aclaraciones al ex presidente fue el intendente de Rafaela, Omar Perotti, a quien algunos saludan con más cariño desde que se enteraron de que puede ir al gabinete nacional en la primera de cambio. «A mí me toca hablar con la gente de mi pueblo y veo que las medidas del gobierno se concentran en soja, soja, todo soja. Y está la lechería, la carne. Ahí se puede hacer mucho y lograr mejores apoyos del gobierno.» «Se hace, se hace, no se haga problema intendente», lo consoló este Kirchner desconocido por el aire dialoguista y chancero que la mayoría no le había visto nunca mostrar en público.
La reunión, distintas de otras anteriores del PJ, sí cumplió con un ritual, la autocrítica de todos por la mala comunicación del gobierno. «Sí, tienen razón -admitió el ex presidente ante las quejas de varios asistentes-, somos malos cuando comunicamos. Pero eso siempre le pasó al peronismo, por eso vengo a pedirles apoyo.»
La cumbre tuvo una sola interrupción, cuando Kirchner les indicó a Daniel Scioli, Jorge Capitanich, las diputadas Beatriz de Alperovich, Graciela Giannettasio y algunos más a que salieran a saciar a los movileros que esperaban afuera. Scioli tomó de nuevo la vocería para transmitir un discurso distinto del que se había escuchado adentro: llamó a que el campo levante las medidas cuanto antes y que entonces recién habrá diálogo. Calculado ese doble discurso del gobernador frente a la dureza que reclamaba el ex presidente de puertas adentro. Se perdieron el show, entre otros, Juan Carlos Romero y Jorge Busti -enviaron cartas de disculpa- y también algunos entornistas calificados de Kirchner, como Sergio Massa y José Pampuro. Ausentes con aviso, los gobernadores Luis Beder Herrera (La Rioja), Celso Jaque (Mendoza) y José Luis Gioja (San Juan), de viaje por México. Nadie explicó por qué no estuvieron Mario Das Neves (Chubut), Walter Barrionuevo (Jujuy) ni Oscar Jorge (La Pampa), que se privaron de este debut y despedida del Kirchner dicharachero.




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