4 de febrero 2002 - 00:00

En la Corte creyeron que Duhalde iba a pedirles por TV las renuncias

"Si Duhalde quiere confrontar, vamos a resistir", dijo a este diario un miembro de la Corte Suprema en diálogo exclusivo. Explica qué quiere el gobierno con estas presiones que coinciden con la intención de la izquierda de impedir que se avalen leyes de punto final. También que busca interceptar otra decisión que confirma la territorialidad de la Justicia argentina, lo cual voltea la posibilidad siempre abierta de que se extradite a alguno de los reclamados por jueces extranjeros en causas por violación de los derechos humanos. Reveló que sabían que Duhalde les iba a pedir el viernes la renuncia en el discurso por TV. El miembro de la Corte que habló con un cronista de Ambito Financiero advirtió también que si el gobierno busca confrontar con ellos, van a resistir. Se quejó, además, de que el gobierno no hace nada por impedir las manifestaciones y escraches de sectores críticos a la Corte.

En la Corte creyeron que Duhalde iba a pedirles por TV las renuncias
«Hay dos maneras de enfrentar este conflicto entre la Corte y el gobierno: confrontar o negociar. Creo que si el gobierno elige confrontar, los resultados pueden ser imprevisibles, no sólo en el frente interno, sino internacionalmente. Nosotros, si hay agresiones, vamos a resistirlas.» Así se expresó anoche un juez de la Corte al ser consultado por este diario. Aquí el diálogo con ese magistrado del tribunal supremo del país, hoy centro de una batalla política:

Periodista: Hay quienes los acusan de haber demorado innecesariamente este fallo, y haberlo sacado por la amenaza del juicio político...


Juez: No es cierto. Lo hicimos ahora porque en febrero terminaban los 90 días del «corralito»...

P.: ¿Sólo por eso?

J.: Espere. Nosotros sabíamos, además, de una fuente muy alta del gobierno, que el Presidente, al hablar al país, sobre el final de su mensaje, pediría la renuncia de todos los miembros de la Corte...

• Pedido


P.: ¿El gobierno sabía algo?


J.:
Mire, el gobierno conocía por lo menos dos días antes que el fallo iba a salir. Y así se le hizo saber, e incluso se le pidió que calmara a los activistas que se reunían a diario en la plaza Lavalle o en escraches muy publicitados, que nosotros estábamos dispuestos a acompañar las políticas de Estado.

P.: ¿Usted sostiene que esos activistas estaban dirigidos desde el gobierno?


J.:
La izquierda está preocupada porque se le terminan las subvenciones que recibe desde el exterior...

P.: ¿De quiénes?

J.: Está listo el borrador de una acordada, donde se establece la constitucionalidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Una decisión que ayudaría a la paz social y que es esperada en sordina por las Fuerzas Armadas que creen que es el único camino que les queda para no terminar otra vez recorriendo juzgados. Esto termina con sentencias como la del juez Gabriel Cavallo y de alguna Cámara de segunda instancia.

• Territorialidad

P.: ¿Y con las citaciones del exterior por violación de derechos humanos, como el caso Astiz..?

J.:
También para eso habrá una respuesta, estableciendo definitivamente el principio de territorialidad para el juzgamiento de delitos cometidos en la Argentina, y negando la jurisdicción de jueces extranjeros.

P.: Pero en la plaza Lavalle no sólo hubo activistas, se vio también a muchos abogados laboralistas...


J.:
No crea en todo lo que ve. Son un grupo reducido de profesionales laboralistas, enrolados en lo que se conoce como «industria del juicio». Si la Corte declara la constitucionalidad de la ley de accidentes de trabajo, se les terminan los juicios civiles, tan jugosos en honorarios...

P.: ¿Estas fueron las razones?


J.:
No son las únicas. Sabemos que llegó a Olivos este fin de semana una advertencia de Washington indicándoles que allá preocupa la repercusión de estos hechos internacionalmente sobre «los guardianes de la Constitución», como los llaman allí.

P.: Sin embargo, es innegable que en el Congreso se han ido acumulando denuncias...


J.:
Denuncias yo le diría casi lógicas, en su mayor parte de quienes han perdido pleitos, pero sin substancia jurídica suficiente como para enjuiciarnos.

• Grueso error

P.: Hay otras de diputados...

J.:
Con un contenido interesado, político. Créame que en esto el gobierno ha cometido un grueso error estratégico. Yo creo que es urgente que imaginen establecer canales de comunicación y no dejar que la situación se agrave.

P.: ¿Hay antecedentes de situaciones como ésta, donde se prepara un juicio político a la Corte?


J.:
Recuerdo cuando (Juan Domingo) Perón inició el juicio político a la Corte, del que muchos años después se confesaría arrepentido, y presidía las sesiones del Senado el vicealmirante Alberto Teisaire. «Me equivoqué, fue un grave error de mi parte», dicen que recordó Perón cuando volvió a Buenos Aires en 1973. Con esos giros tan habituales en él, dijo que «no conviene acorralar a un gato, siempre hay que dejarle una puerta abierta».

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