8 de diciembre 2007 - 00:00

En medio de tensión con Uruguay, Botnia envió primer embarque de celulosa a Europa

La primera exportación de celulosa producida por la planta en Uruguay de la empresa finlandesa Botnia, eje de un conflicto con Argentina, partió este sábado desde el puerto de Nueva Palmira (sudoeste) con destino a Europa, informó la compañía.

La carga de 20.000 toneladas de pasta celulósica es transportada por el buque de bandera bahameña "Swift Arrow" y desembarcará el próximo 2 de enero en el puerto holandés Verbrugge, desde donde será distribuida a Francia, Alemania y Finlandia, precisaron autoridades de la firma finlandesa.

El gerente de Christophersen, la agencia marítima que sirve al barco, Alvaro San Pedro, indicó que las tareas de carga "demandaron casi 48 horas y empleó un 35% de personal femenino en las distintas áreas de estiva".

Asimismo destacó que el buque perteneciente a la empresa anglo-noruega Gear Bulk, de 185 metros de eslora y bodegas completamente cubiertas, "no requirió a su partida de ningún tipo de custodia" de la guardia costera uruguaya, para evitar eventuales incidentes por parte de activistas argentinos que rechazan la instalación de la usina sobre un río limítrofe, alegando motivos ambientales.

Este mes, Botnia anunció que realizará un segundo embarque de 30.000 toneladas de celulosa con destino a China.

Este sábado se cumple un mes de que el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, otorgó desde la Cumbre Iberoamericana de Chile la autorización para el inicio de operaciones de la empresa ubicada en la ciudad de Fray Bentos (300 km al noroeste de Montevideo), momento desde el cual aumentaron las tensiones con el gobierno de Néstor Kirchner.

Con una inversión de 1.200 millones de dólares, la planta tiene una capacidad total de producción de un millón de toneladas de celulosa anuales, que serán exportadas principalmente a los mercados europeos y asiáticos.

Su emplazamiento en territorio uruguayo, frente a la argentina ciudad de Gualegaychú, desató una batalla jurídica entre ambos países que se dirime en la Corte Internacional de Justicia, tribunal al que recurrió Buenos Aires alegando que la fábrica es una amenaza de contaminación, así como la violación del estatuto del río compartido sobre el que se erige la misma.

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