El suspendido jefe de Gobierno de la Ciudad, Aníbal Ibarra, se sumó anoche a la manifestación que, en su favor, se congregó frente al palco levantado de espaldas a la Plaza de Mayo.
Aníbal Ibarra se rodeó ayer de algunos actores y políticos, madres de Cromañón y referentes de diversos sectores, en un acto del que participaron alrededor de 10 mil personas, en torno a la consigna «Ibarra no se va», en medio del proceso del juicio político por presunto mal desempeño que le sigue la Legislatura local.
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Variadas adhesiones acompañaron la movida ibarrista en contra de la apertura del juicio político que determinó la Legislatura porteña. No hubo legisladores del kirchnerismo, ni tampoco antiguos viajeros de la ruta del Frente Grande, un partido político que Ibarra heredó de Carlos Chacho Alvarez, que muta a sello de goma pero fue convocante de la manifestación. En cambio, enviaron su adhesión Félix Luna, Raúl Alfonsín y Madres de Plaza de Mayo línea fundadora, entre otros.
En el palco, instalado de espaldas a la Casa de Gobierno y en las puertas del Palacio Municipal, Ibarra fue breve, en un discurso de agradecimiento que pronunció después de una media docena de oradores y de la entonación del Himno Nacional con acompañamiento de Lito Vitale.
• Movilizadores
Decenas de micros, que llevaron manifestantes, se estacionaron en los alrededores de la Avenida de Mayo donde se realizó el acto. Se colmó con grupos que portaban pancartas y banderas de comedores comunitarios, habitantes de barrios de emergencia, el Partido de la Ciudad que lidera el legislador Jorge Giorno, y organizaciones barriales. El soporte del sindicato de municipales, el discreto despliegue de otros sindicatos amigos del jefe de la Capital -como los porteros, que pilotea el secretario general del PJ, Víctor Santa María- y todo lo que el plantel de empleados logró movilizar, se juntó con la idea de una demostración de simpatías ante el comienzo del juicio político que podría destituir a Ibarra.
Detrás del palco, aguardaron algunos funcionarios y legisladores, como el jefe de Gabinete porteño, Raúl Fernández; la secretaria de Hacienda, Marta Albamonte; la diputada Alicia Caruso; Sandra Dosch; Jorge Mercado, y Lía María o el kirchnerista independiente Abel Fatala, además del padre de Ibarra y familiares de víctimas del local bailable del Once que se oponen al juicio político.
Otros, en cambio, eligieron posar junto al público, como el sucesor, Jorge Telerman, y la senadora Vilma Ibarra (ver nota aparte).
Las breves oratorias que se pronunciaron arrancaron con el discurso de dos madres de desaparecidos durante la última dictadura militar, que fueron compañeros de Ibarra en el Nacional Buenos Aires. Siguió Mónica Carranza (comedor «Los cara sucia») y hasta Tito Guerra, el titular de Nueva Chicago, defendió al suspendido jefe de Gobierno, en sintonía con el resto de los discursos que recordaron la militancia por los derechos humanos de Ibarra y criticaron la decisión de los legisladores de desplazarlo. «Les agradezco profundamente por estar aquí y por manifestar el compromiso, no con Aníbal Ibarra sino con la democracia, porque a nadie le gusta que le tuerzan el voto», señaló un Ibarra que se mostró mucho más afectado que el lunes pasado, cuando recibió la noticia de su suspensión.
No había terminado de hablar, pero Aníbal Ibarra desvió la mirada, ante un joven que, detrás del vallado que separaba el escenario del público, le gritó «asesino».
El incidente casi le cortó el discurso al jefe de Gobierno suspendido, pero morrudos cuidadores de ocasión frenaron al hombre.
En el estrado estuvieron madres de desaparecidos (Vera Jarach y Hayde Gastelu), Mónica Carranza, Miriam Medina (madre de Sebastián Bordón), Angélica Matazza ( madre del joven Adrián asesinado en Floresta), Dolores De Monti (madre de Sebastián De Monti), familiares de víctimas de Cromañón (Juan Carlos Santillán, Gladis Coronel y Nancy Palma), Arturo Bonín, Susana Cart, Jorge Rivera López y Marcelo Masarello.
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