10 de julio 2002 - 00:00

Enviado de Bush pide ayuda para invasión a Irak

"Estados Unidos no puede resolver todos los problemas del hemisferio, pero sí podemos ayudar a aquellos que se ayudan a sí mismos." Este el eslogan seleccionado por Otto Reich, subsecretario para Asuntos Latinoamericanos del Departamento de Estado, para la gira por Brasil, la Argentina y Uruguay que inició ayer. En la agenda reservada de Reich hay varios temas prioritarios en los que Estados Unidos espera que la Argentina acompañe la posición del Departamento de Estado llegado el momento: la seguridad regional -despliegue naval en el Caribe-, el antiterrorismo, la lucha antinarcótica -Triple Frontera, Plan Nacional de Radarización-y los crecientes desafíos que enfrentan Colombia y Cuba.

Reich medirá la disposición de Brasil y de la Argentina a colaborar con EE.UU. en sus planes de apresto militar a mediano plazo para derrocar al régimen de Irak. Por eso, Horacio Jaunarena está invitado al diálogo con Reich en la Cancillería, junto a otros diplomáticos como Jorge Faurie, Rogelio Pfirter y el economista Martín Redrado. Estados Unidos necesita todas sus tropas de las misiones de paz para enviarlas a la primera línea pero debe reemplazarlas con fuerzas aliadas, ahí entrarían los argentinos y los brasileños.

Pero tal como adelantó este diario, el ministro guarda una carta de triunfo, ofrecerá buques de la Armada Argentina para reemplazar a los navíos norteamericanos del Caribe -operación Enduring Friendship- que necesitan desplazarse a otros escenarios del combate antiterrorista. La Armada Argentina adelantó ya una ficha: aceptó la invitación de la Armada Británica para que un oficial argentino -el teniente de navío Jorge Suaya- embarque durante un mes en el buque HMS Newcastle de la Royal Navy que inició patrullado en el Caribe el 27 de junio pasado. Defensa convalidó la decisión a tan sólo una semana de que otro alto funcionario norteamericano, el subsecretario adjunto de Defensa, Roger Pardo Maurer (quien es militar reservista y ahora está movilizado en Afganistán), comunicara a Fernando Maurette, secretario de Asuntos Militares, el interés de EE.UU. en incorporar un buque argentino -con todos los gastos pagos- a una task force en el Caribe con Gran Bretaña, Francia, España, Holanda y Bélgica para obstaculizar las operaciones ilegales (narcotráfico, tráfico de armas, infiltración, etc.) de Al-Qaeda.

La Cancillería intervino cautelosamente en la preparación de la operación Enduring Friendship. El embajador Jorge Faurie, secretario de Relaciones Exteriores, envió una nota al ministro Horacio Jaunarena antes de la llegada de Pardo Maurer en la que se recomendaba con el lenguaje zigzagueante de la diplomacia, acceder al pedido de cooperación militar que haría el enviado del Departamento de Defensa.

Lo último que desearía el Departamento de Estado es que se agrave aun más la crisis económica y social por las internas partidarias y el alboroto político de la transición. El equipo del embajador James Walsh trabaja sin pausa para alumbrar una agenda pluralista que incluya caras de la oposición para el contacto con Reich. Es que a los referentes del progresismo criollo enrolados en la UCR, el ARI y el Frepaso, el perfil de agresiva militancia anticastrista de Reich puede generarles problemas con los afiliados, en medio de la carrera electoral. El propio Bush fue criticado por la designación, la mayoría demócrata del Congreso se oponía a que la diplomacia de Estados Unidos hacia América latina fuera encabezada por un cubano americano sospechado de operar a favor de la «contra» cuando en Nicaragua gobernaba el sandinismo. Por eso no tiene acuerdo en Congreso y su cargo cesa en diciembre próximo.

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