26 de octubre 2001 - 00:00

Enviados de la CIA buscan ayuda contra Bin Laden

El gobierno de George Bush Jr. intenta crear una coalición de inteligencia multi-nacional al mismo tiempo que la estructura de soporte militar y política que le dan los aliados para combatir el terrorismo de Al-Qaeda. El Pentágono preocupado por los movimientos de la extensa comunidad árabe en la Triple Frontera enviará a la Argentina al brigadier general Ronald L. Burgess, jefe de inteligencia del Comando Sur del Ejército de los EE.UU. con la delicada misión de sumar a las agencias militares locales en la incipiente coalición de espías. En la iniciativa del Pentágono también tendrá cabida el organismo de Gendarmería Nacional pues los hombres del comandante general Hugo Miranda dicen ser son los únicos de las fuerzas de seguridad con estado militar y una estrecha relación profesional con la CIA. Además los gendarmes ya cuentan con un despliegue de inteligencia en el primer escenario de aplicación de la coalición de espionaje: la Triple Frontera.

En tres jornadas de trabajo en el Edificio Libertador a partir del 1 de noviembre el alto oficial norteamericano dará el puntapié inicial a la coalición de organizaciones de inteligencia con el brigadier Carlos Arnau, titular de inteligencia del Estado Mayor Conjunto. Luego se sumarán: el coronel Alberto Crini gan, responsable de la Dirección de Inteligencia para la Defensa (DID) que reporta al ministro Jaunarena, el contraalmirante Hugo Siffredi, titular de la inteligencia naval, el general Jorge Cabrera a cargo del Servicio del Ejército y el comodoro Raúl Balverde, jefe de inteligencia de la Fuerza Aérea.

Trasnacional

Según un informe producido por una agencia del Pentágono al que este diario tuvo acceso exclusivo se sabe que:

Al-Qaeda, la red terrorista creada por el saudita Osama bin Laden opera sobre una base trasnacional. Debe mover material, personal y lo que es más importante, dinero entre los continentes. Por lo tanto si Al-Qaeda fuera aplastada en Afganistán y todas sus fuerzas fuesen liquidadas en Norteamérica, el grupo seguiría siendo una amenaza.

Las bases en Afganistán tienen redundancia en otros países. Bin Laden creó lo que pare-ce un sistema de células sin jerarquías. Su organización es plana, integrada por fuerzas de tarea autosuficientes que sólo se reúnen para ejecutar las operaciones, pero que de ser capturadas no pueden comprometer a otras células ni quebrar la estructura de comando y control. Cada grupo es su propio comando y control.

Los agentes de Al-Qaeda son entrenados para dispersarse sobre una base global. Mantienen contactos con el comando central en forma intermitente y son capaces de operar por períodos prolongados sin contacto.

Tiene un sistema de apoyo financiero altamente disperso, construido en torno al dinero previamente depositado en todo el mundo en muchos casos en efectivo con meses o años de anticipación y además es capaz de obtener recursos en países huéspedes y objetivos (de los atentados).

Al-Qaeda ha desarrollado un sistema para dificultar el rastreo de sus movimientos de di-nero y hacer imposible la confiscación de todo su patrimonio en una sola barrida. Aquí también se aplicaron redundancias.

En las conclusiones el paper dice: Entonces la guerra que los EE.UU. debe librar es esencialmente una guerra de inteligencia, destinada a localizar y destruir a Al-Qaeda en numerosos países.

Coalición

Para lograrlo, debe crear una coalición de organizaciones de inteligencia y seguridad que provean a los EE.UU. información, fuerzas operacionales en tierra dispuestas a actuar en base a inteligencia y la capacidad de las fuerzas encubiertas de llevar a cabo acciones extremas en su territorio. La coalición de inteligencia regional emergente tiene aquí algunos obstáculos prácticos. Por empezar, el Congreso no aprobó aún el proyecto de Ley de Inteligencia que presentó el ministro de Defensa. Además el rigor del déficit cero aplicado por Economía ha puesto en riesgo al plantel de los espías militares pues se maneja la idea de una reducción de 30 por ciento en esos cuadros. Más aún, duerme a la espera de la firma del Presidente el decreto secreto que pone en vigencia la Directiva de Planeamiento Estratégico Nacional de Contingencia contra el Terrorismo, instrumento que, entre otras cosas, crea la Comisión de Inteligencia contra el Terrorismo y asigna al ministro de Defensa las siguientes responsabilidades: vigilancia y control de espacios terrestres, aéreos y marítimos, protección de ciudadanos y bienes argentinos en terceros países, prevenir agresiones con agentes QBN (químicos biológicos y nucleares) en territorio nacional, asignar medios (personal y equipos) de las fuerzas de seguridad a los comandantes estratégicos militares, requerir asignación de medios (recursos y personal) al resto del Gabinete nacional.

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