¿Es cierto que el Presidente se desprenderá de Moyano?

Política

Mal momento para Hugo Moyano, quien golpea desde dentro del freezer en que lo encerró Néstor Kirchner. Experiencia con testigos. El primero, Héctor Méndez. El empresario, titular de la UIA, sugirió al Presidente aprovechar el mal momento del camionero después de los incidentes de San Vicente, durante el malhadado tercer funeral de Juan Perón. Méndez aconsejaba servirse de esa debilidad para fijar cuanto antes un acuerdo de salarios que no superara 10% de recomposición. El santacruceño le contestó con otro porcentaje: «Olvidate de que me saque una foto con Moyano. Con lo que hicieron en el mausoleo bajé 12 puntos en las encuestas».

Es posible que Moyano ignore que ésta es una razón principal para el aislamiento en que lo tienen en el poder. O tal vez se lo haya dicho Aníbal Fernández, el ministro del Interior, cuando él lo visitó pocos días después del accidentado entierro del General. Fernández estuvo generoso. Asumió un costo muy superior a sus posibilidades de candidato a gobernador bonaerense (igual le sucedió en Misiones, donde aparecieron documentos de identidad falsos que llevan las miradas de todo el mundo al Registro Nacional de las Personas).

El quilmeño, que entiende de grescas y barras bravas, abrió la puerta a Moyano y escuchó sus reclamos. Por un lado, acusaciones contra los albañiles platenses de Juan Pablo «Pata» Medina: los llevó identificados en un video que después puso al aire un canal de TV amigo. Obra maestra del camionero y sus amigos de la UTA, recuerdos de los 90, cuando intimaban con Hugo Anzorreguy, titular de la SIDE (al parecer Moyano y el colectivero Juan Manuel Palacios conocieron allí el calor del menemismo, con el que ahora no tuvieron nada que ver).

Por otro lado, el titular de la CGT pidió por un amigo, Omar Viviani. Quería ver si Fernández podría realizar alguna gestión delante de Alberto Abad, el titular de la AFIP, para mejorar siquiera un poco la situación procesal de la obra social de los taxistas, imputada de una defraudación fenomenal al fisco. Pero es posible que el ministro pueda hacer poco por Viviani: el sindicalista no tuvo mejor idea que decir a los diarios que el poder de los gremios del transporte (camioneros, taxistas, colectiveros, etc.) que rodean a Moyano es el de provocar la huelga general. Kirchner lo entendió como una amenaza, claro. «Más frío», ordenó, desde el glaciar Perito Moreno.

  • Vaciamiento

    Pasará un tiempo antes de que el Presidente restaure su vínculo con el titular de la CGT. Curioso, Julio De Vido, su principal padrino en el oficialismo, tampoco da señales de comprensión. Mientras tanto, la Casa Rosada estableció un canal de comunicación con el resto del gremialismo, el que se reunirá en las próximas horas para vaciar la central obrera que conduce Moyano. Allí están Luis Barrionuevo ( Gastronómicos), Gerardo Martínez (Construcción) y Andrés Rodríguez (UPCN), quien no da un paso sin consultar a Alberto Fernández. También los «gordos», que sobreviven fuera del consejo directivo desde mucho antes. Armando Cavalieri, Oscar Lescano, José Pedraza, Carlos West Ocampo (a quien le volvió el alma al cuerpo por un llamado recibido desde el seno del poder en las últimas horas: al revés de Moyano, lo pusieron en el microondas para descongelarlo). Todos juntos, por una u otra vía, enviaron un mensaje nítido al Presidente: «No haremos nada contra él pero que no se comprometa con Moyano porque caerá». Se lo comunicarán al propio Kirchner hoy, de modo indirecto, publicando un documento conjunto. Halagarán al gobierno pero condenarán al camionero.

    El camionero, sin embargo, se abroquela con los suyos. Aunque también allí hay dudas. Palacios deja la conducción de la UTA, al parecer, para dedicarse a la actividad agropecuaria: es socio de una compañía que posee campos por varios millones de dólares. ¿Qué hará Roberto Fernández, su segundo y sucesor en el sindicato? Moyano da por seguro que seguirá a su lado. Pero tal vez no chequeó los últimos movimientos de este colectivero (curioso: también Fernández es socio de la misma compañía pero no se siente obligado a cambiar de actividad; criterios distintos). Incertidumbre, entonces, sobre los colectiveros. Complicaciones con los taxistas de Viviani. ¿Qué sucederá, entonces, con José Luis Lingieri, de Obras Sanitarias? «Mr. Cloro» es quien secunda a Moyano en la CGT. Abierta la sucesión del jefe, es posible que se vea entre los herederos del trono. Todo sea por sanear su obra social, al borde del colapso. Jamás lo dirá de modo abierto, dejará que otros trabajen por él pero no debería sorprender, si al final del camino y por influjo de Kirchner, termina con la cabeza coronada.
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