25 de mayo 2013 - 15:21

"Es necesario empoderar al pueblo de estas reformas porque no soy eterna"

Cristina de Kirchner.
Cristina de Kirchner.
La Presidente Cristina de Kirchner hizo un llamado a todos los argentinos para que ayuden a que "a esta década ganada por el pueblo le siga otra década más" y para eso recomendó que "se empoderen de las conquistas". Si bien empoderar no es una palabra muy utilizada, su significado es adueñarse o apropiarse de algo.

No fue casual que la jefa de Estado haya utilizado empoderar, es que esta palabra tiene una significación política que es utilizada por sectores marginados. Empoderar es conceder poder a un colectivo desfavorecido socio-económicamente para que mediante su autogestión mejore sus condiciones de vida.

En tanto, desde la perspectiva organizacional moderna, empoderar significa otorgar el más alto nivel de delegación a un colaborador, facultándolo para que pueda tomar decisiones y actuar, sin tener que solicitar aprobación a las instancias jerárquicas superiores.

Este llamado de la jefa de Estado al conjunto de la sociedad, que lógicamente será recogido por los adherentes y simpatizantes al Gobierno, tiene un propósito: "Quiero convocar a todos los argentinos a que a esta gesta, a esta década ganada, le siga otra década más, en la que los argentinos sigan ganando", sostuvo la primera mandataria.

A nivel oficial sostienen que el pueblo esta consustanciado con el modelo que hoy lidera Cristina y que en otro periodo puede continuar otra persona. Últimamente la presidenta viene insistiendo con "yo no soy eterna, lo dije muchas veces, ni tampoco lo quiero ser" y por eso considera que "es necesario empoderar al pueblo, a la sociedad, de estas reformas y de estas conquistas para que ya nunca nadie más pueda arrebatárselas".

Además, cuestionó los personalismos en la política al señalar que los argentinos tenemos "el deber de no depender de una persona", lo que en la Rosada se interpretó como la rampa de lanzamiento para que comience el posicionamiento de varios dirigentes con miras al 2015. Lo que si quedo claro es que surgirá de los movimientos jóvenes que hoy representan el brazo político del kirchnerismo.

Reiteró, en un mensaje que fue también dirigido a su propia fuerza política, que "tenemos el deber y sobre todo la necesidad de empoderarnos nosotros mismos de esas conquistas y esos derechos y de organizarnos para defender ese sueño".

La Presidente alertó que quienes se oponen a las conquistas alcanzadas "en realidad quieren dividir, como siempre lo hicieron, a los argentinos, quieren instaurar climas de división, de insulto, de agravio, de odio permanente, pero conmigo no van a poder", enfatizó.

Ante el mensaje que busca la desunión de los argentinos advirtió que "necesitamos imperiosamente ser más inteligentes, porque el odio nubla las mentes, no nos deja pensar, y nosotros queremos pensar, no solamente en lo que estamos haciendo, sino en todo lo que nos falta por hacer".

Cristina está orgullosa de la militancia juvenil cuyo movimiento más activo es La Cámpora. Como militante, ensalza la participación política y en este marco es comprensible el llamado que hizo en este sentido en más de una oportunidad, a lo largo de su discurso de una hora.

La Presidente no tiene duda alguna que tanto su marido como ella han sido artífices de una de las "más grandes transformaciones de la Argentina". En un momento, de su exposición hizo mención a ciertos prohombres de la historia Argentina: Belgrano, Rosas, Perón y Evita como los políticos que provocaron cambios trascendentes y pensando en el pueblo.

Tras de mencionar los derechos que ganaron los más humildes durante el gobierno de Perón y Evita, afirmó que, por supuesto, fueron muy denostados y combatidos por este motivo. "Es fácil entender también los ataques permanentes que sufriera Néstor y después esta presidenta. Tal vez después de Perón y Evita las dos personas más difamadas, atacadas ultrajadas y descalificadas de toda nuestra historia. Pero no me quejo, no me quejo, sabemos que cuando afectamos intereses, que cuando defendemos a los sectores más vulnerables (son combatidos)", aseveró.

Afirmó que "a los insultos, los agravios, la descalificación y la difamación permanente, inclusive con los que ya no están" le "seguiremos contestando con gestión, con acción, con trabajo, con sacrificio y con esfuerzo, con militancia y participación".

Tomando como referencia que algunos ya "hablan de un fin de ciclo" para Cristina el "fin de ciclo" en realidad es sinónimo de que "cuando yo me vaya se va a perder todo lo ganado". Explicó que quienes hablan de que se acaba el kirchnerismo, en realidad buscan que se terminen los beneficios ganados durante estos 10 años.

En el gobierno afirman que el modelo al velar por los derechos de los más humildes, afecta los intereses de sectores muy poderosos. En esta línea de razonamiento, Cristina afirmó nuevamente que "los precios no los ponen ni el gobierno ni los trabajadores. Yo digo que los precios lo fijan los empresarios y los grandes monopolios".

Sostuvo que quienes atacan al Gobierno son aquellos que no quieren que "haya todos los años convenciones colectivas de trabajo", que no se establezca una vez por año el monto "del salario mínimo, vital y móvil". Son los mismos que, a juicio de la jefa de Estado, buscan que el país vuelva a endeudarse y así el Fondo Monetario Internacional vuelva a fijar condiciones.

Por esta razón dijo: "Mi desvelo, mi obsesión, es que esta sociedad, que los 40 millones de argentinos se organicen en forma solidaria" para "cuidar estas conquistas" porque "si no se organizan, si no participan, si no cuidan ustedes mismos lo que es de ustedes, van a venir otra vez por todos ustedes, como lo han hecho a lo largo de toda la historia".

En varios tramos de su alocución recordó la crisis del 2001 y asocio las críticas actuales, especialmente las referidas a la situación económica, y afirmó que los sectores poderosos que buscan retroceder en el tiempo "quieren dividir a los argentinos, instaurar climas de división de insulto, agravio y odio permanente" aunque les advirtió: "No van a poder conmigo, no van a escuchar una sola palabra de ofensa".

Durante una hora y por cadena nacional la jefa de Estado cerró los festejos por los 203 años de la Revolución de Mayo y el décimo aniversario de la asunción de Néstor Kirchner. Estuvo acompañada por sus dos hijos, Máximo y Florencia, todo su equipo de gobierno, gobernadores, artistas y dirigentes de organizaciones sociales. La Plaza de Mayo y los alrededores estaban colmados de militantes y público en general, aunque se observaron muchas banderas de localidades del conurbano y de la Campora.

A lo largo de su discurso brindo un homenaje a Néstor Kirchner recordando que fue el presidente de la historia que llego a la poder con el menor porcentaje de votos. Hizo referencia a que viendo filmaciones se dio cuenta "cuan nervioso estaba el día que ingreso al Parlamento para jurar como Presidente". Explicó que seguramente intuía que la batalla que daría sería muy difícil. También honró a Hugo Chávez, a las Madres y Abuelas por las cuales la sociedad aún tiene una deuda ya que no "han recuperado sus hijos y nietos", señaló.

La consigna para la convocatoria, más allá de la Fiesta Patria, fue festejar la "Década Ganada" que para Cristina "es una década ganada pero no por un gobierno, sino que fue ganada por el pueblo". Por esta razón dijo: "No les pido que estén de acuerdo con las políticas, les pido que tengan memoria, que sean inteligentes y que piensen en la Patria, todos somos la Patria".

Luego de sus palabras bailó brevemente en el escenario para luego ingresar a la Casa Rosada con el propósito de recibir el saludo de las delegaciones diplomáticas.

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