Aunque en todo momento buscaron relativizar el carácter formal del encuentro, varios gobernadores analizaron ayer -en la previa al acto-los alcances que tiene en sus provincias el conflicto con el campo, que hoy cumple su octava jornada de paro.
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Con el marco de la recepción organizada en el Palacio Municipal por Hugo Curto, entre canapésy saladitos, se los vio a Daniel-Scioli (Buenos Aires), Sergio-Urribarri (Entre Ríos), José Luis Gioja (San Juan), Oscar Jorge (La Pampa), Jorge Capitanich (Chaco) y Juan Manuel Urtubey compartir caras largas y relatos de preocupación.
«Nuestros intendentes están muy presionados. Y eso hay que transmitírselo a Cristina», se le oyó decir a uno de los mandatarios más afectados por la intensidad de la protesta agropecuaria.
Más apesadumbrados se los vio a Scioli y a Urribarri, comandantes de las provincias con mayor efervescencia rural. «Esto no puede seguir más allá de mañana», rogó en silencio uno de los dos.
La misma percepción dijeron tener los jefes comunales presentesen la antesala de la unción de Néstor Kirchner, llegados desde distintos puntos del país. «La gente tiene desconfianza y nos exige definiciones, como a ustedes, muchachos, pero lo nuestro es cara a cara», correspondieron.
Más allá de las definiciones públicas, varios de los gobernadores admitieron por lo bajo su preocupación por la escalada de desconfianza social frente a la gestión de Cristina de Kirchner.
Tras descender del palco, aquellas inquietudes viraron hacia el profundo malestar desatado tras los violentos incidentes entre camioneros y activistas de la UOCRA.
«Dimos un espectáculo vergonzoso», se lamentó uno de los caciques provinciales.
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