Estados Unidos puso en marcha la Operación Justicia Infinita
El presidente de los Estados Unidos, George Bush, puso ayer en marcha la Operación Justicia Infinita, que supone el despliegue en el Golfo Pérsico y en el Océano Indico de cien aviones de combate y una poderosa fuerza naval. Con esta movilización de tropas comienza la cuenta regresiva para la anunciada represalia contra el régimen fundamentalista de Afganistán, acusado de proteger a Osama bin Laden. Los talibanes ofrecieron ayer a la Casa Blanca una negociación de último momento, lo que fue rechazado por Bush. "Es hora de actuar", dijo. Mientras, un millar de ulemas -sabios islámicos-decidiría hoy si entregan a Bin Laden a la Justicia internacional o si, en su defecto, oficializan la guerra santa contra EE.UU. Sin embargo, las cartas parecían estar echadas ayer después de que el líder espiritual de los talibanes, el mullah Mohamed Omar, proclamara la inocencia del terrorista saudita. En tanto, los más importantes líderes europeos siguen desfilando por Washington. Mañana viajará Tony Blair, quien intentará mediar para zanjar la reticencia de Alemania y Francia contra las represalias.
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Dotación
«Hay movimientos y veremos otros. Espero que todo el mundo comprenda, incluyendo el pueblo estadounidense, por qué no queremos revelar los detalles de esos movimientos», señaló el subsecretario de Defensa, Paul Wolfowitz.
Estados Unidos movilizó también a sus unidades militares de choque y desde su base militar de Yokusaka (Japón) salieron el destructor USS Curtis Wilbur y el crucero USS Vincennes, así como otra decena de buques de guerra, mientras que el portaaviones USS Kitty Hawk y su grupo de combate lo hará en unos días. Las tropas estadounidenses ya desplegadas en la zona del Golfo Pérsico comprenden más de 25.000 hombres que están en los portaaviones y sus grupos de combate, así como en las bases aéreas de Arabia Saudita, Kuwait y Bahrein.
Bush explicará hoy ante el Congreso la campaña militar ordenada ayer. Al hablar con la prensa en el Salón Oval de la Casa Blanca, dijo que le debe al país una explicación luego de la orden del Pentágono para apostar un centenar de aviones militares cerca del Golfo Pérsico.
«Intento explicar a los estadounidenses quién le hizo esto a nuestro gran país y por qué», dijo Bush, quien estaba acompañado por el vicepresidente Dick Cheney, quien fue jefe del Pentágono durante la Guerra del Golfo Pérsico en 1991.
El mandatario republicano instó ayer a los talibanes que gobiernan Afganistán a entregar al principal sospechoso de los atentados de la semana pasada contra las Torres Gemelas y el Pentágono, Osama bin Laden.
«Todo el que brinde refugio a terroristas deberá temer a Estados Unidos y al resto del mundo libre», aseveró el presidente.
El jefe de la Casa Blanca explicó que el país librará «una serie de batallas» en su campaña contra el terrorismo, que -dijo-contará con un amplio apoyo internacional.
Los investigadores de los atentados dijeron ayer por primera vez que los terroristas contaron con apoyo de gobiernos, lo que sugiere que Afganistán será un blanco seguro de la ofensiva militar. En ese caso, Estados Unidos podría contar sólo con unos pocos objetivos para atacar, en un país prácticamente de rodillas y privado casi totalmente de infraestructura o de otros blancos para cazabombarderos y misiles.
Según la corresponsal de la BBC en Kabul, Emma Clark, la economía de Afganistán ha quedado destruida por veinte años de conflictos y guerras civiles, que costaron 2,5 millones de víctimas. Citando a un especialista paquistaní, afirma que «no hay nada que atacar en términos de infraestructura».
«Basta con mirar las fotografías de Kabul. No ha quedado prácticamente nada en pie», le dijo Aqib Elah Mehboob, jefe de la oficina de investigaciones de una sociedad de operadores de Bolsa de Karachi.
«La afgana es una economía de subsistencia y no puede ser medida según los criterios de una economía de mercado», sostuvo por su parte Ajit Ranade, economista de ABN Amro India.
El país que, hace un siglo aproximadamente, era parte de una antigua vía comercial a través de la cual Occidente recibía especias, sedas y otros refinados productos, depende hoy del pequeño comercio o del contrabando de drogas y armas para sobrevivir.
Millones de personas se ven amenazadas por el fantasma del hambre y el problema se ha hecho todavía más grave después de la partida de los operadores humanitarios hacia los países vecinos y el cierre de la frontera con Afganistán de parte de Irán, dijo la BBC.




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