14 de abril 2008 - 00:00

Estalló guerra por la plaza del 1 de Mayo

Las disputas callejeras por el control de la Plaza de Mayo ya parecen ser un clásico de la gestión de Cristina de Kirchner. El próximo capítulo de peleas entre facciones enfrentadas de piqueteros se espera para el 1 de mayo, Día Internacional del Trabajador. En esa fecha se movilizará el ala más dura y opositora de los piqueteros de izquierda, comandados por el Partido Obrero, pero también confluirán en la Plaza de Mayo agrupaciones kirchneristas como la Federación Tierra y Vivienda de Luis D'Elía y el Movimiento Evita de Emilio Pérsico.

«Solamente una acción independiente en Plaza de Mayo podrá plantear la defensa de la clase obrera y los campesinos indígenas bolivianos asediados por la oligarquía sojera y los pulpos petroleros, con el concurso de las cancillerías amigas, como las de Lula, Kirchner, Uribe y los también amigos de la Unión Europea», advirtieron este fin de semana desde el trotskista Partido Obrero que comandan Jorge Altamira y Néstor Pitrola. Esta agrupación marchará acompañada por el Frente de Unidad Piquetera, principal enemigo en las calles de la Casa Rosada, que también integran la Corriente Clasista y Combativa de Juan Carlos Alderete, el MTD Aníbal Verón, el MST y la FTC. Distanciados de este colectivo piqueteril, también marcharán a Plaza de Mayo los encapuchados del MTR CuBa de Oscar Kuperman y sus socios de Quebracho.

Con la Policía impedida de controlar cualquier corte de calles o enfrentamiento callejero entre bandas hostiles, el 1 de Mayo será un día de máxima tensión teniendo en cuenta que las calles de la Capital Federal estarán tomadas por grupos tan antagónicos como la izquierda radical y las fuerzas de choque del kirchnerismo encabezadas por D'Elía, Pérsico, el diputado Edgardo Depetri y Humberto Tumini de la guevarista Patria Libre. El escenario podría incluso empeorar si a este cóctel se le suman los camioneros de Hugo Moyano que aún no convocaron.

Las movilizaciones serán una complicación también para Mauricio Macri. El jefe de Gobierno porteño aspira a imponer su doctrina según la cual todo piquetero que quiera entorpeceer el tránsito y tornar la Capital Federal en un pandemonuim deberá pedirle autorización previa.

«Es hora de que los trabajadores y sus organizaciones de lucha hagan oír sus propios reclamos, incluidos los obreros que menos voz tienen, los obreros del campo y los campesinos que son expulsados de sus tierras por las patronales sojeras», advirtió Pitrola a través de un comunicado.

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