Alderete y D'Elía, que siempre actuaron bajo el paraguas protector del sindicalista Víctor De Gennaro, sólo consiguieron el respaldo del gobierno, que resultó un poco de aire después de tanto sofocón.
Y la ayuda milagrosa vino del lado de la ministra
Pero Camaño también se metió en la interna piquetera y avivando el fuego del conflicto deslizó con sabiduría de veterana política:
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