Ex de Siemens rechazó acusación por coimas, pero se complica la Argentina
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En la previa del 1 de mayo, la CGT marcha contra el Gobierno con reclamos por cierre de fábricas
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La CGT anticipó que analiza una medida "mucho más fuerte" después de la marcha del 1° de mayo
Matías
Kleinhempel
y Uriel
Sharef, ex
encargado
del área de
transmisión
y generación
de
energía de
Siemens,
también
bajo
análisis de
la Justicia
alemana,
muestran
una turbina
de vapor a
funcionarios
argentinos
en la planta
de la
empresa.
Para entonces, según declaró un ex ejecutivo de Siemens ante los fiscales que investigan en Munich el supuesto reparto de coimas para garantizarse contratos, la empresa alemana ya había distribuido unos u$s 70 millones en Buenos Aires. Sobre esa época habló en diciembre de 2006 otro acusado en la causa, que en tiempos del contrato con la Argentina trabajó en la división Siemens Business Service, responsable de la negociación del convenio por los DNI. El ejecutivo les informó a los fiscales sobre la existencia de pagos ilegales, utilizando en su declaración palabras elocuentes al afirmar que el «ministro del Interior había mantenido sus manos abiertas». Las imputaciones también se extendieron a una cadena de funcionarios de cierto rango.
En 2001 los encuentros de Pierer en Olivos se habían terminado. Fernando de la Rúa no tenía la misma relación con el «Sr. Siemens» (Pierer) como se lo nombraba en Alemania, y en Buenos Aires la cabeza de la empresa era otra, Rodolfo Joaquín Schmidt, que no tuvo el mismo trato familiar con el poder de turno.
El radical firmó la rescisión del contrato con Siemens y comenzaron los reclamos y las amenazas de la empresa alemana por el incumplimiento contractual.
Entre 2002 y 2003, Siemens AG recibió una propuesta de Mfast Consulting AG, una consultora suiza que terminó firmando un acuerdo para salvar el contrato para la confección de los DNI que había rescindido De la Rúa. Los montos que quedaron involucrados en esa segunda vuelta no son claros y están aún bajo el secreto de la investigación. De acuerdo con fuentes ligadas a la causa, los suizos le pidieron a Siemens u$s 27 millones para «agilizar» las negociaciones, pero la empresa sólo les habilitó u$s 10 millones que supuestamente fueron depositados en cuentas suizas a favor de intermediarios argentinos.
Por ese entonces, Jorge Matzkin ocupaba el Ministerio del Interior y aunque ese primer pago se hizo, el contrato nunca fue reflotado. Se acercaba el final de la era Pierer en la Siemens de Alemania, quien dejaría en 2005 la empresa en manos de Klaus Kleinfeld y en Buenos Aires también se había producido otro cambio: desde 2002 dirigía la filial local -lo sigue haciendo hoy-Matías Kleinhempel, el mismo al que el gobierno de Néstor Kirchner le debió agradecer luego las gestiones para que Cristina de Kirchner se reuniera con Angela Merkel.



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