3 de septiembre 2007 - 00:00

Extradición del valijero entró en el laberinto

La embajada argentina en Washington apurará desde mañana el trámite de extradición del venezolano Guido Antonini Wilson, tal como lo envió la jueza Marta Novatti, bajo la acusación de contrabando. El sábado, la Cancillería giró el pedido y ahora se comenzará a definir si el gobierno de EE.UU. acepta el traslado a Buenos Aires para que el venezolano sea investigado. Antes, el Departamento de Estado derivará el pedido a un juez de Miami que deberá tomar la decisión.

Pero ese trámite no es el que más preocupa hoy a venezolanos y argentinos. Llevará varios meses solucionarlo y ahora existen otras prioridades, como definir el futuro de las empresas en las que Antonini Wilson estaba relacionado.

Tras el escándalo se sabe de los movimientos accionarios en las empresas que operan contratos en Venezuela y que tuvieron como accionista o mantuvieron relación comercial con Antonini Wilson. En casi todos los casos hubo esta semana movimientos en sus directorios para sacar de escena a los protagonistas más complicados en el escándalo.

Pero en otros casos la onda expansiva es inevitable. Una de esas empresas es Venoco. Esa firma, dedicada a productos químicos y lubricantes, comprador de PDVSA y que exporta 20% de su producción, tiene como vicepresidentes a Carlos Kauffmann Ramírez y Franklin Durán Guerrero, que no sólo mantienen una relación casi familiar con Antonini Wilson sino que además llevan adelante negocios. De hecho, Durán es una suerte de jefe mentor de la bonanza del «valijero» venezolano.

Antonini, además, fue consultor de Venoco y su relación con negocios de la empresa es más que conocida en Venezuela.

La preocupación en Venoco por las implicancias judiciales, dentro y fuera de Venezuela, del escándalo del «valijero» ya no sólo es una anécdota. La empresa se encuentra en un proceso de emisión de deuda por un total de 60.000 millones de bolívares a emitirse en cuatro series. Son obligaciones quirografarias garantizadas por el patrimonio del deudor.

A ninguna empresa en medio de un proceso de ese tipo le gustaría estar involucrada en un escándalo en el que sus directivos son socios del principal implicado.

  • Indemne

    Es el caso de Durán Guerrero, socio de Antonini Wilson en Venus Suply Limited, asociado además en la empresa que tiene la representación para Venezuela de Armor Holding, fabricante de armas y equipamientos de seguridad, en empresas constructoras y en la estratégica Perfoalca, empresa dedicada a servicios de perforaciones petroleras, proveedora de PDVSA e involucrada hace poco en un escándalo por la provisión de taladros a esa petrolera estatal. No es la única investigación judicial en la que estuvo implicado, aunque en general salió indemne en casi todos los casos de provisión de armas y materiales de seguridad en Venezuela.

    Kauffmann se manejó con más hermetismo desde que estalló el escándalo. Además de otras sociedades integra la Junta Directiva de Perfoalca y fue socio de Intervalores, la Sociedad de Bolsa que ahora debe colocar las obligaciones negociables de Venoco.

    Es quién apareció más relacionado, junto con Antonini Wilson, a Johnny Yanez Rangel, gobernador del estado de Cojedes al que Antonini acompañó como asesor a Uruguay -de hecho la foto mas conocida del «valijero» es junto a él en Montevideo-, a quien le proveyeron armas para su policía. Kauffmann no pudo negar hace un mes que hasta le pagó las cuentas a Yanez Rangel en el Hotel Llao Llao de Bariloche, donde el gobernador estuvo descansando casi al mismo tiempo que estallaba el escándalo de los u$s 800.000 en Buenos Aires.
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