2 de enero 2006 - 00:00

Familiares criticaron la polémica reforma judicial

Adolfo Pérez Esquivel junto a madres y Abuelas de Plaza de Mayo, participó del acto enl a plaza donde se escucharon duras críticas al gobierno.
Adolfo Pérez Esquivel junto a madres y Abuelas de Plaza de Mayo, participó del acto en l a plaza donde se escucharon duras críticas al gobierno.
Como en todo episodio cruento donde el Estado -por acción o por omisión- tuvo algún nivel de incidencia (ocurrió con el atentado a la AMIA o la muerte de Axel Blumberg, por caso), la tragedia de Cromañón transitó su primer aniversario cruzado por una fuerte politización.

Hubo, antes, algunos indicios. Pero el viernes, al recordarse un año del incendio donde murieron 194 jóvenes, como nunca antes, los familiares y sobrevivientes de la tragedia descargaron su furia no sólo en Aníbal Ibarra sino también sobre el gobierno nacional.

En el acto en Plaza de Mayo se leyó un texto que apuntó críticas puntuales a Néstor Kirchner, al jefe de Gabinete Alberto Fernández y a la senadora Cristina Fernández. A esta última la cuestionaron por su polémico proyecto para reducir el Consejo de la Magistratura.

«Cristina Kirchner está preocupada por cerrar el círculo de la impunidad achicando el Consejo de la Magistratura para tener a todos los jueces de su lado. No vaya a ser cosa que a alguno se le ocurra tener independencia de criterio y castigar a quien corresponda»,
dijeron.

En rigor, durante el homenajedetonó un reproche que floreció cuando la Casa Rosada intervino, sin éxito, para frenar la suspensión de Ibarra en la Legislatura porteña. Allí terminó de deteriorarse un vínculo que venía desde hacía tiempo a los tumbos.

«¿Puede brindar este gobierno por pasar a la historia como el que encubrió a los responsables de la mayor masacre de jóvenes ocurrida en un solo día por causas evitables?»,
reza el documento (ver aparte) en uno de sus tramos más ácidos contra la administración nacional.

• Acusación

Al respecto existió una quejaexpresa a Kirchner y en uno de los aspectos que el Presidente se considera un apóstol: la defensa de los derechos humanos. Los familiares acusaronal patagónico de preocuparse por los derechos humanos del pasado pero no del presente.

En esa frase se esconde otro reclamo: las familias de las víctimas y los sobrevivientes acusan al gobierno de haberles hecho promesas que luego no se cumplieron. Citan, como ejemplo, el anuncio de que el Estado pagaría los honorarios de los abogados.

Jorge Telerman
, vicejefe porteño a cargo del Ejecutivo, no pudo quedar a salvo de los castigos: «empresario corrupto», lo tildaron.

Por lo pronto, en la Casa Rosada admiten que desde el revuelogenerado por la suspensiónde
Ibarra están interrumpidas las reuniones con los familiares que hasta ese entonces mantenía con frecuencia el ministro del Interior, Aníbal Fernández.

• Amenaza

Un indicador de cómo se fue dañando el trato es que Fernández dejó de participar de las misas que se realizan los 30 de cada mes para recordar el hecho. El funcionario explicó que dejó de concurrir porque recibió una amenaza de que sería agredido si asistía.

Se conjugan en ese proceso varias aristas:

• Por un lado, el dolor de los familiares y su tendencia a tomar como únicas responsables de lo ocurrido a las autoridades políticas, apuntando a las presuntas fallas de control -denuncian que motivadas por la corrupción en algunos organismos-. Se enfocó así a Ibarra y luego de que el gobierno nacional intentó, vía
Alberto Fernández, impedir que suspendan al jefe de Gobierno porteño, el enojo se volcó también contra la administración Kirchner.

• Como en toda tragedia masiva, con acciones públicas, en este caso también intervinieron agrupaciones de izquierda que empujaron -interesadamente- para orientar las críticas de los familiares hacia el gobierno. De todos modos hay que hacer una salvedad: el viernes, en el acto de homenaje, los familiares decidieron relegar a los partidos de izquierda y los forzaron a ubicarse en el fondo de la movilización. Lo curioso, en este caso, es que sectores de centro o centroderecha -con Mauricio Macri al frente- también están en sintonía con los familiares.. El gobierno decidió, ante esa situación, limitarse a observar. Luego de las duras críticas del viernes, desde el oficialismo explicaron que el contenido del documento lleva el sello de los familiares de línea crítica pero que no todas las familias ni los sobrevivientes comparten ese tono. Aníbal Fernández, para argumentar esa lectura, dijo que recibió quince mensajes de saludo durante los últimos días de parte de familiares. Esa lectura supone otra, mencionada en voz muy baja en los despachos oficiales: que la voz que suena es la de los familiares de postura dura pero que, en realidad, no representa a todos.

• Frente a esa postura crítica que dicen sectorizada pero que parece masiva, en la Casa Rosada levantan una bandera: sostienen que a diferencia de otros hechos trágicos, en este caso está avanzada la causa judicial -por la cual está detenido Omar Chabán-. El gobierno valora ese proceso como si fuese el motor de la acción judicial. ¿O quizá lo es?

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