Feliz pareja
Se habla de reencuentro, de reconciliación, de futura reunión. Pero hasta ahora ha habido sólo una conversación telefónica el fin de semana. Se juraron amor eterno, como las parejas que buscan calor en rescoldo de una vieja relación. Alberto Fernández les contó a sus amigos de una nueva aventura junto a Néstor Kirchner. Como si nada hubiera ocurrido, ni el despido de la Jefatura de Gabinete. Hay algunas prendas, la primera, que Fernández ya no publicará ningún libro contando su temporada en la pingüinera. La otra, le comunicó el ex ministro al ex presidente que la familia Ibarra ya no pertenece más a su espacio (político, se entiende). Como peón de la política, Fernández promete caminar los distritos; primero, la Capital Federal, cuyo PJ preside. Después ensayará una invasión en el conurbano. El martes por la noche ya estuvo cenando con intendentes en el partido de San Miguel, donde manda alguien que debió ser adversario pero que, rendido y cautivo, es hoy aliado del oficialismo, Aldo Rico.
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Lo escuchaban allí, además de Santa María, Juan Manuel Olmos, Alberto Iribarne, la hija de éste, Inés, Cristian Asinelli, Guillermo Oliveri y Sebastián Gramajo (el tesorero), entre otros a los que alberga esa mesa de conducción, dentro de la cual sueñan algunos con el regreso electoral de Jorge Telerman, un enemigo del ex jefe de Gabinete. En cambio, otros rechazan -como Santa María-la inclusión de cualquier experimento transversal en las legislativas del año que viene.
«Nos dijo que nos quedemos tranquilos que Aníbal Ibarra no tiene nada más que ver con este espacio», aseguró Santa María, uno de los más ardientes enemigos del legislador.
«El tiene voluntad de seguir haciendo política en el distrito, estamos organizando una cena para el mes que viene, lanzamos en los próximos días una revista, y vamos a tener reuniones periódicas», explicó del encuentro el legislador Asinelli, para aludir a un calendario que le impone a Fernández que cada quince días se reúna con la mesa partidaria de la Capital Federal.
El otro peronismo, en tanto, el que no adhiere a los Kirchner, en cambio ya le ha desplegado pegatinas en contra al ex jefe de Gabinete. Es parte del núcleo que se viene reuniendo con Eduardo Duhalde en la Capital Federal, y que animan, entre otros, Juan Minichilo, Eduardo Rollano o Miguel Angel Toma, pero dentro de la estructura del PJ porteño, el control lo conservan todavía los aliados al kirchnerismo.
«El relanzamiento del PJ significa que, a partir de ahora, la gestión de Macri pasa a ser el objetivo central del peronismo. Vamos a fiscalizar cada una de las acciones del Gobierno de la Ciudad», sintetizaron los consejeros, a la salida del encuentro.




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