Festeja Duhalde y cambia de socios

Política

Ganamos, raspando pero ganamos, y además de felicitarme a mí, felicitalo también a 'Toto' Matzkin, que estuvo todo el día encerrado aquí adentro, juntando votos con nosotros.» Así fue el mensaje que le transmitió a través del teléfono «el Pato» Juan Carlos Maqueda, presidente del Senado, a Eduardo Duhalde, ayer por la tarde. Este no entendió por qué a su vez transmitía la noticia a los íntimos que lo rodeaban. Maqueda recién dejaba el recinto, después de desempatar la votación que permitió derogar la ley de «subversión económica». Era el final de una larga historia, aunque la peripecia hubiera comenzado a las 11, con Jorge Matzkin saliendo del despacho de Duhalde rumbo al Congreso para monitorear en el terreno las subas y bajas de esa norma, convertida en crucial desde que de ella pasó a depender la posibilidad de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. El ministro del Interior, instalado en lo de Maqueda, fue uno de los encargados de seguir el trámite político de la sesión. El otro fue el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, encargado de ingresar cada 15 minutos un papelito al despacho presidencial para que «Negro» estuviera enterado de la suerte de su gobierno: todo el gabinete vivió la jornada parlamentaria como un dramático ultimátum para la continuidad del duhaldismo en el poder. Luis Barrionuevo lo definió a última hora con una metáfora implacable: «Duhalde salvó la vida por un 34 a 34. ¿Sabe qué número es el 34? La cabeza. ¿Le suena?».

Zafaron pero el cuadro del poder ya no será el mismo. Si se comienza por sus movimientos microscópicos, en el Senado habrá premios y castigos. Comenzarán por Cristina Fernández de Kirchner, quien perderá la presidencia de la Comisión de Asuntos Constitucionales. El envío del avión de Santa Cruz a la provincia de Corrientes para buscar a un senador que votaba por la negativa le salió caro: en términos de imagen política y también en posiciones de poder. Pocas veces se dijeron cosas tan desagradables de un dirigente político como las que se escucharon ayer en el despacho de Maqueda, referidas a la Kirchner, cuando a las 12.30 llegó un mail informando que Lázaro Chiappe había sido rescatado por el «Citation» de Santa Cruz en el litoral para que votara contra el gobierno.

•Reemplazante

¿Quién reemplazará ahora a la esposa del gobernador sureño? Eduardo Menem, a quien se le escuchó ayer uno de los más encendidos discursos de la sesión en apoyo de la posición oficialista. Para el senador por La Rioja la conquista de esa comisión tiene un sabor casi empalagoso. No sólo lo ubica en el rol que prefiere, el de constitucionalista (tocó la cumbre de su carrera como presidente de la Constituyente del '94); también porque el sillón -más allá del paso de la Kirchner-está casi escriturado a nombre de su archienemigo Jorge Yoma, quien encabezó ese comité durante años. Yoma es otro castigado del duhaldismo. Su situación se analizó al fin del día en el despacho de Atanasof, durante una reunión de la que participaron Duhalde y Matzkin. Casi seguramente lo apartarán del bloque por su disidencia.

El reverso de esa situación había que buscarlo ayer en el movimiento de otro avión: Angel Mazza, el gobernador riojano, envió la aeronave de la provincia a la Capital Federal para buscar a Ginés González García (ministro de Salud), Graciela Camaño (ministra de Trabajo) y Sergio Mazza (ascendente titular de la ANSeS) para que hicieran una demostración a toda orquesta de la acción social del gobierno, repartiendo todo tipo de subsidio. Otro premeditado castigo para Yoma. Estos guiños entre Olivos y la provincia de Menem deben ser observados con atención. No es que Duhalde y el ex presidente se hayan reconciliado pero es evidente que atraviesan una especie de «paz armada».

•Desfile

Igual que el senador disidente de La Rioja, las miradas del gobierno se posaron sobre Jorge Busti y Marcelo Guinle, quienes forman parte del grupo «rebelde»: también desfilaron por el «confesionario» de Maqueda, sometidos al ablande de Matzkin.

En las primeras horas de la tarde, Matzkin marchó hacia el comedor del Senado a almorzar con otro emisario de la Rosada, Eduardo Amadeo. Se les sumó Marcelo López Arias, el salteño vicepresidente de la Cámara. Todo muy frugal lo de estos peronistas: bifes de chorizo, pollo, ensaladas y resignadas Coca-Cola.

A las 16 estaban de nuevo en lo de Maqueda. Allí se dirigió también Carlos Maestro, el presidente del bloque radical, para informar sobre la política que seguiría la UCR. No había mucho para discutir con el chubutense, salvo los números. A esa hora podía suponerse que ganaban, sobre todo por la confraternidad que se veía entre Alfonsín, Yoma, Kirchner y Busti. Paradojas de un partido sometido a una crisis terminal: los radicales pusieron al país al borde de no firmar el acuerdo con el Fondo, aceleraría la crisis y sometería presumiblemente al país casi a una inevitable dolarización. Exactamente lo que quiere evitar Raúl Alfonsín en sus arrebatos tercermundistas.

Cuando Maestro regresó a su banca, comenzó la operación final del peronismo: desde distintos teléfonos comenzó a perseguirse a Pablo Verani, el gobernador rionegrino. Era la jugada más segura, apelar a sus senadores. No fue una ocurrencia de última hora, ya que -como publicó este diario-Verani había enfrentado a su partido el martes, durante una áspera reunión en el Comité Nacional. Después visitó a Matzkin y pactó con él el auxilio de ayer: la senadora Amanda Isidori sería retirada del recinto para facilitar la derogación de la ley.

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