Fiebre de viajes en el Gobierno porteño que termina en diciembre

Política

La espera hacia el cambio de gobierno en el gabinete porteño (o lo que llaman «transición») les deja tiempo a los funcionarios para sacar provecho al máximo de los últimos días de gestión.

Al punto de que alguien debería pasar lista cada día, para anotar cuántos ministros o subsecretarios están presentes en sus despachos. Es que en los últimos dos meses los funcionarios no cesan de tomarse días. Otro misterio es conocer cuántos de esos viajes son «licencias anuales», que más vale disfrutar antes que se termine el año (cuando ya no tendrán despacho, una vez que asuma Mauricio Macri la jefatura de la Ciudad). Después de todo, el Presupuesto no sobra, todo lo contrario, hay recorte de gastos y moderación en los emprendimientos.

Otro ejercicio para los que quedan a cargo de sus funciones sería armar un listado para conocer, por ejemplo, quién firmará el despacho de los ministerios cada día, cuándo el Ministerio de Cultura firmará los de Salud, o los de Gobierno el de Obras Públicas y el de Obras Públicas los de Hacienda. Le tocó al de Hacienda hasta hacerse cargo de los temas de Medio Ambiente, como la basura, por una ausencia de Juan Manuel Velasco, quien adujo la participación a unas jornadas de su materia en Nueva Orleans, de las que regresaba esta semana.

  • Cuarta gira

    Basta con tomar los decretos (y no están todos publicados) para armar ese rompecabezas que comenzó tras la derrota electoral de Telerman, en junio pasado, una vez que todos -incluido el mandatario también- se repusieron del golpe.

    Sin ir más lejos, el propio Telerman regresa de su cuarto viaje en dos meses, ausencias en las que está a cargo de la Capital Federal el legislador macrista Santiago de Estrada.

    El jefe porteño estuvo en Brasil, en Venecia, en Milán y en Chile, en actividades más o menos oficiales. Eso se asegura.

    Paseando por Londres, en cambio, se pudo ver al ministro de Obras Públicas, Juan Pablo Schiavi, quien ahora anima la campaña «Cristina Presidente», con afiches que ha dejado encargados antes de tomarse el avión. Por esa razón, argumentan, descuidó controlar la obra de corrimiento de las vías sobre la avenida Lugones, destinada a enlazar luego la Autopista Illia con la salida de la Capital por Cantilo. Resulta por estos días casi enternecedor ver a cuatro operarios con una pala puntera -para los cuatro- mover tierra para mostrar a los automovilistas que pasan por allí un avance, obra que espera desde hace ocho meses.

    Como ése, se ha realizado una docena de salidas entre todos los ministros y casi todo el plantel tuvo permiso de ausentarse. Es más, una licencia de la ministra de Educación y otra de Schiavi tuvieron que ser autorizadas por decreto con la firma de Santiago de Estrada, por no estar Telerman en Buenos Aires.

    Por cierto, los viajes son cortos, no más de diez días. Como el que realizó el ministro de Producción, recientemente, a quien reemplazó Velasco ( Medio Ambiente) para la firma de asuntos referidos a inspectores comunales y de seguridad.

    También se tomó unos días la ministra Silvia Fajre y el propio Beros partió en la primera semana de agosto, dejándole a cargo la firma de sus temas al titular de Espacio Público, Marian Bobero, que de presupuestos debe entender poco, habida cuenta la cantidad de plazoletas que quedaron a medio terminar, sobre todo las centrales de la Avenida 9 de Julio, donde nadie puede explicar por qué presentan ese estado de devastación, como quien no puede terminar su medianera por falta de presupuesto. Un pecado mayor para Telerman, si se tiene en cuenta que, además de complicar la vida diaria de los porteños, afea nada menos que la vista desde la propia Embajada de Francia.

    Más complicada fue la situación del portavoz Oscar Feito, quien debió hacerse cargo de las resoluciones de la Secretaría Legal y Técnica (o al menos estar atento para ello). Pero el secretario de Prensa y Difusión fue uno de los primeros en anotarse para las vacaciones, que pasó por varias semanas en Europa.

    Un gabinete itinerante, donde se sostiene que «la Ciudad funciona con piloto automático», toda una tranquilidad para De Estrada por estas horas, quien de todos modos no deja de prestar atención al servicio meteorológico. Pero Telerman sigue atento desde fuera su gestión, como el sábado, cuando publicó en su blog su satisfacción por la Noche de los Museos.

    Patricia García
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