9 de octubre 2006 - 00:00

Flaco favor

El periodista de «La Nación» Joaquín Morales Solá debió desmentir que haya pensado en exiliarse en Uruguay. Flaco favor le hizo en su revista «Noticias» el editor Jorge Fontevecchia al publicarle un exagerado panegírico y adjudicarle ese propósito de exilio a raíz de un ataque injusto del presidente Néstor Kirchner hace 10 días. Era falso. Se descontaba porque desmejoraba la dignidad con que sobrellevó el episodio ese periodista. El editor Jorge Fontevecchia provocó un episodio así, ya agonizante y en retirada, el último Proceso militar, tras asustarse por publicar un montaje fotográfico casi perfecto de Gerardo Sofovich con una gorra militar y haciendo piruetas. Sofovich no se exilió. Fontevecchia sí.

Un exilio por opinar, la pena judicial por no dar el nombre de una fuente informativa, la amenaza telefónica, el anónimo cobarde, la agresión callejera son variantes subyacentes permanentes en hombres de la profesión de prensa, tan posibles tanto como el riesgo de la prisión, herida o muerte del corresponsal de guerra. Pero no se vive con esa obsesión o sería imposible ejercer el periodismo. Jorge Fontevecchia milita en la actividad de medios desde la financiación pero no nació con eso indefinido interno que fluye y hace un periodista. En la misma edición donde le hace tan flaco favor a Morales Solá ese gran periodista inglés que es Robert Cox, más que amenazado durante el último Proceso, cuenta que eran tantos los anuncios de muerte a él y a su familia -en épocas graves, con muertes y desaparecidos- que la telefonista del diario «Buenos Aires Herald» respondía: «Amenazas sólo atendemos los miércoles de 9 a 11». La misma jueza de la Corte Argibay Molina declaró este fin de semana «dejemos de lado las amenazas», que es una forma de expresión, aunque cobarde desde ya, lamentablemente habitual sobre quienes opinan o toman decisiones. Son continuas las amenazas y los anónimos sobre el periodismo. Rasgarse las vestiduras públicamente por eso -si no surgen indicios de cierta veracidad- es poco serio en prensa.

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