A ocho días de la asunción de Carlos Castrillón como interventor del Francés, ensayo oficial para superar la crisis administrativa que derivó en golpes y barras bravas, se reunió ayer el consejo asesor que funciona como mesa grande para proyectar una solución al conflicto del hospital.
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Con una sola ausencia -la de Juan Carr-, el cuerpo mantuvo el primer encuentro desde que se anunció su creación la semana pasada y dispuso un paquete de medidas iniciales, «de emergencia» se explicó, para intentar un camino de normalización.
Del encuentro realizado ayer participaron Castrillón; la titular del PAMI, Graciela Ocaña; la diputada Marcó De Pont; el decano de la Facultad de Medicina de la UBA, Alfredo Buzzi; y el presidente de Peugeot Argentina, Luis Ureta Sáenz Peña, entre otros.
Según trascendió, se acordó lo siguiente:
La intervención no dispondrá despidos. En el Francés trabajan 1.400 empleados más 400 médicos que el lunes cobraron 70% de sus sueldos. Aunque habrá planes de jubilación y traspasos a la órbita estatal, el consejo ratificó que no habrá despidos más allá de la «sobredimensión» del plantel del hospital.
El Francés seguirá con la atención de los pacientes de CEFRAN e incorporará, según anticipó Ocaña, afiliados del PAMI en algunas especialidades. Esto se lograría a partir de que en 30 días, de acuerdo con lo previsto, se normalizará la atención en 50 consultorios externos que podrán atender 500 consultas diarias.
Pero más allá de lo operativo, se evaluaron inicialmente algunas opciones de «ingeniería legal» respecto del futuro del hospital. Se analizaron, de manera global y sin precisiones, dos alternativas: a) la adquisición por parte de una empresa privada de salud, alternativa que parece difícil, según la situación financiera del Francés; y b) la más factible absorción del hospital por parte del PAMI, aunque sobre este punto hay dudas en torno a cómo se podría llevar a la práctica.
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