20 de marzo 2001 - 00:00

Frepaso pidió que se fuera López Murphy

"Alianza más Cavallo." Con el estreno de ese slogan, el Frepaso salió ayer a la tarde de una larga deliberación en la sede porteña del Frente Grande, a una cuadra del Congreso Nacional. Aceptaron la incorporación del diputado, pero condicionaron esa convicción a que se deroguen las medidas que anunció Ricardo López Murphy el viernes pasado y se busquen otras, lo que resulta pedir la renuncia del ministro.
 
La extensa tertulia en la que
Carlos Chacho Alvarez alternó con distintos grupos de frepasistas hasta converger en una asamblea general llevó como fondo una nueva estrategia: ahora el Frepaso quiere desembarcar en el gobierno nacional, de la mano de Cavallo, como no lo hizo Anibal Ibarra y Carlos Chacho Alvarez. cuando asumió Fernando de la Rúa la presidencia, es decir ocupando más ministerios y puestos clave dentro de la administración nacional.

Sin embargo, puertas adentro, el Frepaso se impuso una batalla: echar a López Murphy o retirarse definitivamente del gobierno, haciendo renunciar a los funcionarios que le quedan en actividad tras la rebelión del viernes pasado.

Ese camino sinuoso que ansía el poder incluye un lugar de privilegio para el jefe Alvarez, ocupado toda la jornada en convencer a sus rebeldes sobre la conveniencia de apoyar al ex ministro de Carlos Menem en la gestión.

Sobre esos temas, al mediodía Alvarez dialogó con Aníbal Ibarra, con quien compartió un almuerzo, en una sala de la Casa del Frente. El mismo Ibarra llevó a esa comida el aliento para que Chacho ocupe la Jefatura de Gabinete, en un escenario en el que López Murphy pasa a retiro y Cavallo lo suple en el Ministerio de Economía.

«Yo estoy pidiendo la Jefatura de Gabinete... pero para que no me den nada»
, quiso bromear Chacho ante un grupo reducido de socialistas en un precalentamiento de la reunión ampliada que empezó dos horas después. Esa mesita festejó, pero con sorpresa, en particular la de Dante Caputo, que acomodó sus lentes al escuchar lo que no consideró chanza. Lo acompañaban Hermes Binner, Rubén Giustiniani, Clori Yelicic y Carlos Nivio (el único en funciones en el gobierno de ese grupo). De todos modos, los socialistas no le brindaron resignación por Cavallo y en cambio partieron para esperar que en Diputados el tercio que representan dentro de la bancada aliancista resolviera su retirada de la Alianza o, al menos, una manifestación en contra del ministro regresante y la moción de que se derogue la reforma previsional.

Después, tras la despedida al socialismo, rodearon a Chacho Graciela Fernández Meijide, Pedro del Piero, Juan Pablo Cafiero, Darío Alessandro y el patagónico Rafael Flores, entre otros. Allí el debate giró en torno de convencer a los más rebeldes sobre las bondades de la propuesta de De la Rúa. El primer punto se resolvió rápidamente: estaban de acuerdo con el llamado a la unidad nacional.

«Tenemos que entender que el país se está incendiando»,
dijeron los chachistas para autoconvencerse de que el bombero Cavallo era imprescindible en esas circunstancias. «Nosotros no lo pedimos, sino que nos lo impone la crisis, esto no es una elección sino una emergencia», miró Alessandro a Ibarra, quien el día anterior había considerado «un error político» la incorporación de su ex contrincante en las urnas al gobierno. Entonces los dardos frepasistas se concentraron en López Murphy, a quien consideraron «emblemático», como gusta el Frepaso, y a partir de ahí algunos, como Del Piero, clamaron por su pronta renuncia.

El chachismo se terminó ordenando detrás de Cavallo con la esperanza de que el nuevo ministro de la Alianza «baje impuestos, reactive el mercado interno, dé oportunidades a las exportaciones y logre el equilibrio fiscal».

Lo que no pudo conciliar
Alvarez con los suyos fue la concesión que pidió el Presidente de que se le deleguen facultades legislativas. Ese punto terminaría dividiendo a la tropa, más que Cavallo, ya que Alessandro no podría asegurar que los legisladores de Chacho levantaran la mano por esa excepción. Insistente, Flores se remitió al paquete de medidas de López Murphy, especialmente a la quita de exención impositiva a los combustibles en el Sur. «Rafa, no podemos convertir al Frepaso en patagónico, hablemos de todas las medidas, si querés», se le dijo al santacruceño.

Confesión

Meijide, casi muda todo el tiempo, quiso colaborar con un comentario y aseguró que monseñor Bergoglio la había llamado ante su renuncia.

Enseguida la encimó
Ibarra, que también quiso contar su conversación con la Iglesia y dijo que Bergoglio pedía actitudes constructivas.

Esos pasajes confesionales se pasaban por alto, cuando alguien advirtió que el tiempo corría y que en la planta baja estaba la troupe de frepasistas aún en funciones en el gobierno nacional, una veintena entre directores y subsecretarios, que esperaba el resultado de la reunión para enterarse si seguían con trabajo o debían renunciar.
«Todo bien por ahora», se les dijo en los pasillos y suspiraron sonrientes.


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