Garré viaja a Haití en último relevo de tropas

Política

La ministra de Defensa viajará a Haití el 21 de febrero con el último vuelo que lleva personal militar de reemplazo para la misión de las Naciones Unidas de Estabilización (Minustah) del país caribeño. Garré había presidido el 27 de enero pasado, en Campo de Mayo, el acto de despedida del contingente militar cuyo primer vuelo (cuatro en total) partirá hacia Haití recién el próximo 10 de febrero. En realidad se decidió postergar el relevo planeado en principio para el 30 de enero con el objeto de que la seguridad de la elección general en Haití esté cubierta con hombres ya veteranos en la misión de paz.

La recomendación -sugerida por el embajador chileno Gabriel Valdés, máxima autoridad política que representa a la ONU en el conflicto de Haití- tiene asidero: obedece a la reaparición de brotes de violencia a escasos siete días de los comicios legislativos y presidenciales convocados para el próximo martes, 7 de febrero. El alto mando de la Minustah a cargo del general brasileño, José Carvalho de Siquiera, ordenó alerta máxima a sus tropas. La fase de alerta involucra a los 21 contingentes de los Cascos Azules desplegados en la isla, según informó en un parte de inteligencia el capitán de navío Guillermo Uberti, jefe del contingente argentino ubicado en la ciudad de Gonaives. Con el lenguaje lacónico de las informaciones castrenses se habla en el documento de: preocupación por algunos excesos de chimeres (pandillas afines a Aristide) con la intención de boicotear o poner en peligro las elecciones.

El paper llegó a Defensa por la doble vía pautada para no herir sensibilidades políticas, por un lado a Inteligencia del Estado Mayor Conjunto -responsable operativo de la misión- y por otro a la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar que conduce el licenciado Carlos Aguilar, un «PCI» (personal de inteligencia, en el argot de los servicios) que responde al titular de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), Marcelo Sain. Pero esas acciones violentas de los seguidores del depuesto presidente Bertrand Aristide se centranen dos barrios marginales de Puerto Príncipe: Cité Soleil y Bel Air, muy lejos de Gonaives, el área de responsabilidad de las fuerzas criollas.

Aristide abandonó Haití en febrero de 2004 tras una revuelta protagonizada por la sociedad civil y militares liderados por el ex jefe de la policía haitiana, Guy Philippe. Este último es uno más de los 35 candidatos que disputan la presidencia, aunque las encuestas dan como favorito a René Préval. Este fue presidente desde 1996 a 2001 y está encuadrado en la agrupación Lavalas que responde a Aristide.

• Composición

El contingente Haití IV está compuesto por 506 efectivos en total, de los cuales 304 son del Ejército (35 oficiales, 171 suboficiales, 97 soldados voluntarios y un civil); 148 de la Armada (15 oficiales, 96 suboficiales, 37 soldados voluntarios) y 54 de la Fuerza Aérea (12 oficiales, 30 suboficiales y 12 civiles). La Fuerza Aérea dispuso el envío de 15 mujeres asignadas al Hospital Móvil que está ubicado en cercaníasdel aeropuerto de Puerto Príncipe. El traslado de los efectivos se hará en un avión Boeing 707 de la Fuerza Aérea contratado por la ONU, el primer grupo partirá el 10 de febrero, el segundo el 15, el tercero el 18 para finalizar el despliegue el 21 del mismo mes. En ese último vuelo viajará Garré con una comitiva integrada por su hermano Raúl Garré, jefe de Gabinete, Gerardo Montenegro, subsecretario de Técnica; el brigadier Jorge Chevalier, jefe del Estado Mayor Conjunto, y Jorge Bernetti, asesor de imagen de la ministra. El departamento de sanidad del Ejército ya previó la batería de vacunas necesarias -una de ellas muy dolorosa se aplica en la espalda- para cubrir a los visitantes contra el paludismo, la fiebre amarilla, la hepatitis, la tifoidea y otros flagelos derivados de la ausencia de condiciones mínimas de salubridad en la isla.

El esquema de relevos prevé una visita adelantada -en el primer vuelo- del secretario de Asuntos Militares, José Vásquez Ocampo, quien regresará en el tercer vuelo. Ocampo tiene la misión de establecer contactos políticos previos con el propósito de asegurar que a la llegada de Garré se cumpla la agenda programadade reuniones con funcionarioshaitianos. La ministra quiere entrevistarse con el jefe de la Minustah, general ( brasileño) Pedro Siquiera, y también con autoridades electas.

También participará del entramado el embajador argentino en Haití, Ernesto López, ex jefe de gabinete del entonces ministro José Pampuro. Será la segunda visita de Ocampo al país caribeño. La primera durante la gestión de Pampuro aún se recuerda por cierto accidente enojoso.

Ocampo entregado a la copiosidad del desayuno en un hotel de 5 estrellas de Pétion Ville, olvidó la hora y puso en peligro el vuelo de regreso de Jaime Garreta, entonces viceministro de Defensa y la comitiva argentina.

Otro asunto a monitorear en Haití será la voluntad de los países que integran la misión de paz para sostener el arreglo militar internacional más allá del acto eleccionario. El embajador César Mayoral, hombre de Chacho Alvarez, representante permanente de la Argentina ante las Naciones Unidas busca consensos entre sus pares de la región. La operación internacional presenta un futuro poco halagador: la violencia no cesa, prevalece la miseria y se mantiene la fragmentación política para las elecciones. Se ha observado una masiva inscripción de electores, pero se prevé que, debido a la apatía imperante y por el boicot de grupos violentos, no participará más de veinte por ciento de los potenciales votantes. Es por eso que se ordenó al contingente argentino que colabore con medios de transporte para trasladar ciudadanos hasta los lugares donde se efectúe el sufragio. Pero el dardo más molesto para el futuro de la misión estará en los parlamentos de Brasil, Chile y Argentina. En los tres países se debe renovar la autorización del Congreso para la salida de tropas y la extensión de la misión.

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