El gobierno tiene un objetivo ambicioso: organizar antes de setiembre una cumbre en Buenos Aires con los ocho presidentes o jefes de Gobierno de la Argentina, Brasil, Uruguay y Chile, por América latina, y España, Francia, Gran Bretaña y Alemania, por Europa. Se trata de la concreción de un proyecto que surgió en el encuentro que Néstor Kirchner tuvo con su par español José Luis Rodríguez Zapatero en enero pasado en Buenos Aires, en el que se diseñó un esquema, por ahora sólo teórico de «4+4», que agruparía en un nuevo bloque internacional que, en conjunto, debería negociar acuerdos comerciales y políticos entre los dos continentes.
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Si la reunión se concretara, a la Argentina viajarían, nuevamente, el español Zapatero, el francés Jacques Chirac, el alemán Gerhard Schröder y el inglés Tony Blair; mientras que por Latinoamérica lo harían el uruguayo Tabaré Vázquez, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y el chileno Ricardo Lagos. Kirchner debería ser el encargado de congregar a los latinoamericanos;y Zapatero, a los europeos. El posible encuentro «4+4» tiene dos organizadores: el jefe de Gabinete de la Argentina, Alberto Fernández, y el director general de Economía del gobierno español, Miguel Sebastián. Ambos se conocieron en el viaje que en diciembre hizo Fernández a Madrid, con Cristina Kirchner, y de estas reuniones surgió la génesis de la cumbre con que sueña realizar el gobierno argentino.
Según dicen en el gobierno argentino, Sebastián sería uno de los mejores contactos que se pueden conseguir en Europa. Es el principal asesor de Zapatero en cuestiones económicas, fundamentalmente en lo que se refiere a las empresas españolas con inversiones en el país. Tendría mala relación por cuestiones políticas con el ahora titular del FMI, Rodrigo de Rato (uno es socialista; y el otro, del Partido Popular de José María Aznar), pero una buena relación con la número dos del Fondo, Anne Krueger.
Sebastián sería, además, siempre según la versión del gobierno argentino, el que estaría gestionando la presencia en Buenos Aires de los jefes de Gobierno de Francia y Alemania. Sobre Blair, se estaría esperando una gestión particular de Chirac. En la posible cumbre porteña, habría dos capítulos para tratar:
• El primero sería la posibilidad concreta de que la Unión Europea (UE) abra sus mercados a más productos agroalimentarios provenientes del Mercosur. Se considera que el acuerdo comercial entre estos dos bloques está muy avanzado, pero que, para cerrarse, se necesitaría voluntad política, la que se espera que aparezca en la reunión de Buenos Aires.
Un dato que aportó Sebastián en las conversaciones previas es que los números de la UE dicen que muchos productos puntuales podrían comprarse en el Mercosur a un costo, como mínimo, 50% menor que lo que se venden en esos países. Si bien se sabe que no será posible terminar con los subsidios agrícolas en la UE, la esperanza es que la oferta de «cuotas» para que ingresen importaciones argentinas se amplíe.
• Se busca, además, especialmente desde la Argentina, cierto apoyo desde los cuatro países europeos para las negociaciones con los organismos financieros internacionales. Más concretamente, la Argentina y Brasil quieren (siempre según la versión que explican en el gobierno de Kirchner) que los cuatro miembros del G-20 apoyen las propuestas que los dos estados latinoamericanos le harán al Fondo en las próximas semanas y que, según se especula, serán un intento para reducir el peso de la deuda externa en ambos países.
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