23 de marzo 2005 - 00:00

Ginés ahora vs. el tabaquismo

Ginés González García
Ginés González García
El ministro de Salud, Ginés González García, le entregó ayer a Daniel Scioli las primeras 167.000 firmas que respaldan el convenio marco de control de tabaco que la Argentina suscribió en la ONU y que aguarda su ratificación parlamentaria. La sorpresiva visita dejó en evidencia, una vez más, las reiteradas falencias del gobierno a la hora de alistar a sus propios legisladores, quienes acusan al titular de la cartera de Salud de inoportuno. Dicen que desde hace años hay varios proyectos antitabaco que «duermen» en los cajones de alguna comisión y nadie en el gobierno se hace cargo, es decir, se interesa en la suerte de esas iniciativas.

La reunión también causó malestar en el seno de la Comisión de Salud presidida por la misionera Mercedes Oviedo, quien supiera acompañarlo, a pesar de algunas diferencias, en anteriores cruzadas, como la sanción de las leyes de medicamentos genéricos o salud reproductiva.

• Maliciosos

Incluso algunos, con cierta malicia, aseguran que el ministro desea engrosar su currículum impulsando iniciativas como tabaco o el protocolo de los derechos de la mujer de la ONU (que irrita a la Iglesia por entender que impulsa medidas abortistas) para hacer pie en algún organismo internacional, que podría ser la OMS o la OPS, según versiones extraoficiales.

«No hay nada más importante que poder eliminar el tabaquismo, por el cual mueren 100 argentinos por día y unos 40.000 por año»,
apuntó González García, quien luego recibió de un emisario de prensa noticias desalentadoras que llegaban desde Ginebra, donde se realiza hasta el próximo lunes la reunión mundial antitabaco. « Recibimos el premio al ' Cenicero Sucio', por adoptar la peor postura de los 191 países firmantes del Convenio», sentenció el vocero. Según una comitiva conformada por cerca de doscientas ONG de salud de todo el planeta que oficia de árbitro, el gobierno argentino solicitó que el tratado se suscriba con reservas a determinados artículos. En otras palabras, pretenden subordinar un acuerdo de salud a tratados comerciales que sólo tienden a beneficiar a la industria tabacalera.

Según un comunicado de las ONG citadas, difundido tras los primeros días de reunión en Ginebra, «la exposición argentina tiene una gran contradicción: si bien destaca la magnitud y severidad del problema en el país (45.000 personas mueren por año y 40 por ciento de la población fuma), por otro lado no apoya las medidas que han demostrado efectividad para enfrentar la problemática, aduciendo el 'beneficio económico' que el comercio del tabaco genera».

Aseguran desde Ginebra que la Argentina favorece la posición de la industria, como lo muestra la negativa a aumentar los impuestos al tabaco, cuando varios estudios internacionales demuestran que un aumento de 10 por ciento en los impuestos genera una suba en los precios y por ende hace caer 4% la demanda. En consecuencia, la gente fuma menos y el Estado recauda más.

• Primer proyecto

Tras la reunión de la Comisión de Salud del Parlatino (Parlamento de los países latinoamericanos) en junio de 2002, el senador rionegrino Luis Falcó elaboró el primer proyecto de ley integral de salud que, tras sufrir modificaciones una vez firmado el convenio marco, se presentó en abril del año pasado y fue girado a las comisiones de Salud que lidera Oviedo (ya firmó). Luego pasó a Presupuesto y Hacienda que preside el chaqueño Jorge Capitanich, donde descansa en algún armario en espera de tratamiento. En forma paralela, se presentó un nuevo proyecto, pero esta vez abordando el problema de control del tabaco desde la reconversión productiva de las siete provincias tabacaleras: Jujuy, Salta, Tucumán, Corrientes, Chaco, Catamarca y Misiones.

La iniciativa, que estuvo paralizada durante dos años en la Comisión de Industria y Comercio a cargo de la chaqueña
Alicia Mastandrea (se volverá a presentar este año), destina 50% de lo recaudado por el Fondo Especial del Tabaco para acciones de reconversión. «Sin duda, los más débiles son los pequeños y medianos productores. Si los dejamos en manos del mercado, muy pocos podrán reconvertirse, dada la ausencia de capital y calificación para emprender nuevas actividades», fundamenta Falcó.

El dato curioso es que después de 3 años de silencio legislativo, los senadores que representan a provincias tabacalerasredactaron, aprobaronen tiempo récord y girarona Diputados un proyectode ley (ingresó en octubre del año pasado) que crea una comisión especial de seguimiento del convenio marco.
De nueve miembros que integrarán la comisión, las provincias productoras de tabaco se aseguraron siete asientos.

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