Gira por EE.UU. relanza la Ley de Radiodifusión

Política

De la mano del embajador Héctor Timerman, el gobierno «relanzará» en el exterior su promocionada reforma de la Ley de Radiodifusión, propuesta que detonó un conflicto entre la Casa Rosada y el monopolio «Clarín» y que, en el último tiempo, había quedado en «stand-by».

El 19 y el 20 de junio, el titular del COMFER, Grabiel Mariotto, estará en Washington, donde participará de una serie de encuentros «de intercambio informativo», según el léxico oficial, sobre la ley de radiodifusión vigente en Estados Unidos.

La elección del «modelo EE.UU.» no es antojadiza: en ese país, desde 1975, rige una normativa que prohíbe expresamente que una misma empresa sea propietaria de un diario y un canal de TV, o de radios, en el mismo mercado. En los borradores K, se emula esa regla.

Pero no todo es tan lineal: mientras Mariotto colecta experiencias y datos para defender los «21 puntos» de la carta de principios que difundió el gobierno como matriz de la reforma, en Casa Rosada hay señales contradictorias sobre el trato con «Clarín».

Un dato preciso: el jueves, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, colocó -casi en una intervención «de facto»- en la cúpula de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia a dos abogados que aparecen estrechamente vinculados con el monopolio (ver aparte).

Durante esas 48 horas en Washington, Mariotto y el embajador Timerman se reunirán con funcionarios de la actual administración Bush, miembros de ambas cámaras legislativas y directivos de organizaciones vinculadas a los medios de comunicación.

Timerman ha hecho, en estas semanas, una tarea previa: sondeó a los senadores y diputados estadounidenses involucrados en la reciente resolución que rechazó la posibilidad de una mayor concentración en los medios en el mercado de Estados Unidos.

Esa disposición, de carácter legislativo, contó con la firma de los senadores Barack Obama y Hillary Clinton, candidato a presidente de los demócratas y posible candidata a vice, junto con otros 24 legisladores.

  • Carta abierta

    En paralelo al viaje de Mariotto, que funcionará casi como un lanzamiento de la reforma en el exterior y un «relanzamiento» para el mercado interno y el clima político luego de un tiempo de quietud y cese de hostilidades, la semana pasada se conoció la segunda carta abierta sobre la ley.

    El texto, continuidad de uno difundido hace varias semanas, cuenta con el aporte de 1.500 intelectuales «de las ciencias, el arte, el periodismo, la literatura, el feminismo y el psicoanálisis», según la nota explicativa que justifica el texto.

    Sobre la base de los «21 puntos», la Carta Abierta 2 insiste con los conceptos esenciales que generaron la reacción del monopolio «Clarín» puntualmente en el tramo que sugiere «poner límites a la concentración, los oligopolios y los monopolios porque afectan a la democracia y restringen la libertad de expresión».

    Además, pide «garantizar el pluralismo, la diversidad y el derecho a la información y la comunicación como derecho humano» y recomienda tres franjas en la propiedad de los medios: «privados con y sin fines de lucro (entre estos últimos, incluidos los comunitarios) y estatales».
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