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16 de octubre 2008 - 00:00

Giro: Atanasof abandona, tarde, el "travestismo"

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Morosa reflexión de Alfredo Atanasof: diez meses con sueldo, celulares, autos oficiales y contratos, le demandó asumir que Daniel Scioli no era, como creyó suponer alguna vez, un profundo conocedor de la provincia, autónomo de Néstor Kirchner.

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Diez meses más una semana: la que pasó entre la charla que tuvo días atrás con el gobernador y en la que acordó que, sin ruido, mansamente, dejaría su cargo bonaerense luego del viaje que programó a Colombia, y que Scioli encabezará en los próximos días.

No fue, hay que darle la razón, una decisión apresurada: se tomó el tiempo necesario, a tres meses del conflicto del campo, para entender «inexplicable» que Scioli siga «a rajatabla» los mandatos de Kirchner, en medio del duelo entre la Casa Rosada y los chacareros.

Con algún delay, Atanasof interpretó como « travestismo electoral» la posibilidad de que «una persona que reconoce no ser bonaerense, es decir Néstor Kirchner, sea candidato en Buenos Aires. Lo mismo que Scioli, de quien sí aceptó ser ministro.

O, más atrás, cuando como ladero de Eduardo Duhalde, apostó a la candidatura de Carlos Ruckauf, con quien compartió gabinete desde 2002, luego de que éste dejó La Plata para instalarse en el Palacio San Martín.

No protestó Atanasof, allá por diciembre, cuando Scioli lo consultó a Kirchner -y se presentó como garante «de la lealtad de Alfredo»- sobre la posibilidad de nombrarlo al frente de una especie de cancillería provincial: la Secretaría de Promoción de Inversiones. Ahora, al lado de Scioli lamentan aquella jugada cuando, recuerdan, «lo sacamos del ostracismo».

Agradeció por entonces el gesto de Kirchner, como en febrero de 2006, durante un acto en Berazategui, se abrazó con el ahora ex presidente en una ceremonia que sirvió como amnistía pública para los duhaldistas que buscaban desesperadamente contención de Kirchner.

Tuvo luego, es cierto, un brote contra el patagónico, quien -así lo transmitió él por entonces- le prometió que lo incluiría en la lista de diputados nacionales del FpV de 2007.

Pero al final lo excluyó: una victoria menor, de entrecasa, de José María Díaz Bancalari. Se prestó, ayer, Atanasof al confesionario radial y hasta difundió una carta abierta para explicar que renunció y no, como dijeron en La Plata, que Scioli lo expulsó de su gabinete. Algo raro pasa con el gobernador: ¿no sabía que, desde hace tiempo, Atanasof «arma» para De Narváez?

«A nosotros nos dijo que no comparte nuestro proyecto y que se va a trabajar con Duhalde», hizo el descargo oficial Alberto Pérez, jefe de Gabinete de Scioli, como si alguna vez el ahora ex funcionario hubiese roto su vínculo político con el hombre de Lomas.

«Quien no acepta la jefatura de Scioli y no apoya claramente el proyecto que encabeza Kirchner no puede estar en nuestro gabinete», agregó Pérez. Al rato, anunció que los «poderes» de Atanasof pasan a la órbita de Débora Giorgi, con quien el saliente se enfrentó desde el minuto cero.

En el revuelo, por otras razones, ayer Scioli movió otras piezas: «rescató» a Fernando Vilella de la Subsecretaría de Asuntos Agrarios, que, de todos modos, seguirá en el equipo del gobernador.

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