13 de enero 2006 - 00:00

Giro: Francia regala dos barcos de guerra

El gobierno de Francia, con el cual ha tenido diferencias Néstor Kirchner, hace otro gesto de acercamiento que Buenos Aires consiente: regala dos naves de guerra pese a que ambientalistas se quejan de que tienen amianto, un material contaminante.
El gobierno de Francia, con el cual ha tenido diferencias Néstor Kirchner, hace otro gesto de acercamiento que Buenos Aires consiente: regala dos naves de guerra pese a que ambientalistas se quejan de que tienen amianto, un material contaminante.
Los gobiernos de Francia y de la Argentina firmarán un convenio para la cesión de dos buques de desembarco anfibio. La medida impulsada por la administración de Jacques Chirac, a instancias de un acuerdo entre la marina gala y la Armada Argentina, apunta a reforzar el vínculo bilateral. La relación no ha pasado por buenos momentos desde la asunción de Néstor Kirchner y tampoco ayudaron algunas declaraciones del embajador Francis Lott que calificó en público al gobierno nacional de populista y «sesentayochista» (interpretación de la rebeldía juvenil del mayo francés atribuida a la gestión de Kirchner) por la manera en que el gobierno manejó la salida del grupo Suez de la concesión de Aguas Argentinas.

El miércoles de la semana entrante Lott recibirá a la ministra de Defensa, Nilda Garré, en el lujoso palacio Ortiz Basualdo, sede de la representación francesa, una de las pocas edificaciones que sobrevivió al ensanche de la avenida 9 de Julio. La agenda prevé un almuerzo y una conversación abierta sobre todos los temas del vínculo castrense, en particular, los avances del convenio entre Estados para la cesión del buque de desembarco Ouragan. El primero de una serie de dos que llegaría al país el 13 de marzo junto con el arribo al puerto metropolitano del navío escuela de ese país, el Jeanne D'Arc.

La apuesta francesa llegaría incluso a contar con la ministra de Defensa, Michèle Alliot Marie, en la rúbrica del convenio con Garré. Un hallazgo para los registros fotográficos del protocolo oficial tan utilizados luego en campañas locales. No será éste el único asunto de interés del convite del embajador; en Defensa saben que la oportunidad dará calce al plan de radarización nacional. La licitación sufre años de retraso -al menos en el capítulo de provisión de radares tridimensionales-, y el conglomerado galo Thales (ex Thompson CSF) no abandonó nunca su interés en participar del negocio de más de 200 millones de dólares. Claro, primero habrá que definir si el área de producción para la defensa y sus licitaciones son de incumbencia del Ministerio de Planificación Federal o de Defensa. También está la quimera de un escuadrón de Mirage 2000 (12 aparatos), ofrecimiento del jefe de la fuerza aérea francesa a su par Eduardo Schiaffino.

Sorprende la actividad del agregado de Defensa gala, coronel de la fuerza aérea Jean Jaques Morá, quien pese al receso estival movió contactos hasta lograr que un borrador del convenio de cesión del Ouragan llegara el 2 de enero pasado al escritorio de Oscar Cuattromo, secretario de Planeamiento de Defensa. Este funcionario es el designado por Garré para supervisar la letra del documento. Es que el transporte Ouragan y su gemelo Orage -llegaría a fines de 2006- causaron revuelo entre los ecologistas franceses y el partido Verde por cierto componente que se dice cancerígeno. Se trata de material de aislamiento térmico que recubre el compartimiento de motores y contiene asbesto (amianto).

• Precio simbólico

Como se sabe, los sectores ambientalistas amplifican los riesgos más cuando existe una operación de transferencia cuyo monto resulta casi irrisorio: por los dos navíos, el Estado pagará alrededor de 400 mil euros. El bajo precio simbólico es la prenda de la recomposición de relaciones, aunque algunos sectores franceses calificaron la cesión de: «cadeau impoisonné»: regalo envenenado. Por ese valor se tendrán dos buques completos y en funcionamiento, sólo se retirará el armamento: un sistema misilístico antiaéreo y ametralladoras de 40 milímetros.

El Ouragan es un barco construido en la década del '60 con un desplazamiento de 8.000 toneladas y 150 metros de eslora con capacidad para llevar 2 helicópteros pesados, lanchas de desembarco y 470 infantes de marina. Es el buque ideal para operaciones como la de Naciones Unidas en Haití, dicen entusiasmados los marinos.
Entre setiembre de 1995 y principios de 1996 el transporte Ouragan participó como observador de los ensayos de armas nucleares que el gobierno de Francia realizó en el atolón de Muroroa de la Polinesia francesa. Lott cuenta en el plantel de su embajada con un ex tripulante de ambos buques -radicado en el país hace 30 años- que fue testigo de las explosiones nucleares a bordo del Ouragan y su salud parece desmentir los efectos que se atribuyen al aislante de los propulsores. No es el único buque vendido por Francia con amianto en sus máquinas, Brasil adquirió en 1999 el ex portaaviones Foch en 13 millones de euros, bautizado luego Sao Paulo, que fue parcialmente desamiantado.

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