La aprobación de las leyes clave que el gobierno comprometió en el acuerdo de Olivos se volvió a trabar ayer en el Congreso. Menemistas y radicales se opusieron a la redacción de la ley de acefalía y condicionaron el apoyo al nuevo cronograma electoral. Argumentaron que el proyecto de acefalía virtualmente excluye a Carlos Menem de la carrera presidencial, porque pone nuevamente en discusión si ha pasado o no el mandato de cuatro años que el ex presidente debe esperar para poder ser candidato otra vez. Los temas económicos pendientes en el Congreso terminaron de complicar al gobierno. A última hora de ayer, se sumó el malestar de senadores y diputados por el anuncio del gobierno de un seguro veto a la ley que reglamenta las exenciones al CER y la oposición a que se modifique el régimen de pago de deudas con bonos. Anoche se levantó la sesión en el Senado sin tratar la ley de acefalía.
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Había motivos de sobra para amargar a Jorge Matzkin, que peregrinó hasta la casa de las leyes para intentar remontar lo que parecía como un nuevo fracaso del oficialismo. En la Cámara baja, los radicales seguían en posición de fuerza y ahora estaban molestos con el Ejecutivo porque no había satisfecho sus expectativas a la hora de reglamentar el pago de deudas con CEDROS y BODEN (esta cuestión más la mediación de las ejecuciones, que ya se saldó, figuraban como condiciones de la UCR para dar certidumbre a la agenda de las urnas). La bronca estalló cuando, además, se enteraron de un posible veto a la reglamentación al CER, anoche sancionada por el Senado.
La resolución sobre quién sucederá a Duhalde después de la dimisión del 25 de mayo se transformó en el pretexto ideal para que los diputados dijeran que esperaban la votación del Senado para avanzar con la deliberación propia. Los radicales, de paso, le pasaban una factura a Carlos Maestro, inspirador de la nueva acefalía. El jefe de los senadores virtualmente los traicionó la semana pasada cuando ayudó al PJ a dar sanción al paquete electoral, mientras los boinas blancas de la Cámara baja estaban en plena paritaria con la Casa Rosada.
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