Gobierno dice

Política

• Con la repatriación de Santa Cruz hubo gol del gobierno • La razón principal de que Cristina Kirchner triunfa en territorio bonaerense • El Presidente le adjudicó ahora a la prensa también corrupción pero no se sabe a qué se refiere, aunque la hay • Dio el nombre de un diario

REPATRIACION

Este diario siempre exigió a sus periodistas -al escribiro hacer declaraciones en radios y televisión- no hacerse eco de críticas sobre los fondos en el exterior de la provincia de Santa Cruz. No es que se supiera nada especial sino que se dedujo que sería demencial que un gobernador serio, como el actual santacruceño Sergio Acevedo, diera la cifra de esos fondos hasta con detalles de centavos hace más de un año y que no estuvieran o estuvieran menguados. La a veces adolescente oposición política local al gobierno, en cambio, entró de lleno en eso y ahora recibió un cachetazo político. Aquella versión de que «gastaron más de 150 millones y ahora los están reponiendo de apuro desde el gobierno nacional» resultó un fiasco. Santa Cruz recibió de Menem-Cavallo 630 millones de dólares, luego vendió su parte de YPF y con cifras mostró ahora que invirtió 500 millones en su provincia, algo lógico, y repatria otro tanto. En definitiva, llegó a generar el aporte inicial, bien invertidos, más de 1.000 millones de dólares, una hazaña en el desorden administrativo argentino.

La crítica podría ser no por lo financiero o el falso ocultamiento o merma sino por qué una parte de los argentinos por vivir sobre suelo petrolero recibe tanto dinero en relación con otros. Y por qué Santa Cruz con tantas reservas en dólares sigue siendo privilegiada en el Presupuesto nacional de cada año.

Los políticos son ingenuos. Los banqueros, más pícaros, dicen en sobremesas cosas como éstas: trasladar mil millones de dólares de Estados Unidos (donde estaban originalmente) a Europa bien puede merecer cuatro a cinco por ciento de comisión y no sería ilegal...

CLAVE POLITICA

En la encuesta que hizo este diario entre el público que concurrió a la Exposición Rural en Palermo ( donde por involuntaria omisión en las planillas no se incluyó a la candidata Patricia Bullrich) hubo un dato clave no bien destacado en los comentarios. El muestreo dio a Cristina Kirchner superando hoy por 7 puntos a Chiche Duhalde en territorio bonaerense pero lo principal está en la composición del voto de ambas (se publicaron ayer en Ambito Financiero estos cuadros y se consignan en esta página). El principal aporte de votos de la Sra. Kirchner proviene de un sector, «jubilados» que, curiosamente es el que menos votaría a Chiche Duhalde. Esto se corrobora en el cuadro «por edades». El que más aporta al voto de Cristina Kirchner es el de mayores de 60 años que de nuevo curiosamente es el que menos aportaría en votos a Chiche Duhalde cuyo mayor caudal lo logra con «desocupados».

¿Qué significaría esto? Que para el gobierno sería decisivo y desequilibrante en los próximos comicios de octubre el voto de los jubilados a los cuales benefició continuamente -sobre todo a los que ganan menos de $ 1.000 mensuales- y son una masa de 4 millones (3.800.000 del Estado) de personas en el país.

Los
« jubilados» no pueden esperar nada de un duhaldismo que no es gobierno para decidir. Y se refleja en la encuesta.

El gobierno falla y obtiene el peor guarismo de la encuesta en el sector
«desocupados» donde gana la Sra. Duhalde porque allí es el gobierno Kirchner el que no puede hacer nada, o muy poco, pese a que sólo por «retenciones» recibe 1.300 millones de pesos por mes sin obligación automática de repartirlo a las provincias sino a su único criterio. El Plan Jefas y Jefes de Hogar fue un invento de Eduardo Duhalde, no de Kirchner, y por eso los «desocupados» abultan los votos de Chiche Duhalde. Por eso es también más que probable que el Plan Jefas y Jefes de Hogar, con picardía, sea duplicado en su monto actual de $ 150 antes de los comicios para hacer austeridad, desde el día siguiente de tal elección. Afectará a Chiche Duhalde en su baluarte de «desocupados» pero no es solución de fondo. Forzar obra pública chica como hace Kirchner ayuda pero gravita poco en una desocupación que está en casi 17%. No estamos aquí construyendo la represa de Tres Gargantas en China que insume 110.000 obreros.

La única forma de disminución real del desempleo es la inversión, sobre todo la privada, y en esto falla el gobierno aunque pretenda sustituirla con maniobra pública. La inversión requiere comprensión. Siempre depende de las expectativas, sea de rentabilidad, de mercados amplios, futuro asegurado, tiempo de recuperación del capital, etcétera. La Argentina no logra con este gobierno
«clima de negocios», algo que los dueños de capital de inversión real (no especulativa financiera) perciben en el aire. Ese clima se crea con seguridad jurídica -algo fundamental que aquí no hay-, con impuestos razonables (aquí los tenemos a nivel de 9º en el mundo entre los más altos y ninguno de los 8 que preceden son países en desarrollo como el nuestro), sin distorsiones como retenciones en nivel menor e impuestos expoliadores en nivel mayor (al cheque, a «la riqueza» que implica doble tributación al obtenerla y al mantenerla). También requiere nula o poca corrupción gubernativa (mejoró mucho la Argentina en este sentido o así lo creen los extranjeros), una Dirección Impositiva que no viva sorprendiendo empresas bien blancas con interpretaciones nuevas directamente extractivas, una Corte Suprema que no exagere en un país precario en general con sentencias como la de accidentes de trabajo que significa un costo altísimo cuando hay «viveza criolla», una Justicia laboral que no sostenga siempre que «si hay un juicio la empresa que es más fuerte económicamente no puede ganar» y un sindicalismo menos corrupto que permita cuanto menos bajar el alto costo previsional. Muchos funcionarios, legisladores y jueces se creen en su accionar diario totalmente ajenos a que haya tanta desocupación. No es precisamente así.

ATAQUE A PRENSA

El presidente Kirchner volvió a atacar al periodismo y de nuevo algunos medios se rasgan las vestiduras heridos. En época electoral le aconsejaron al primer mandatario no mencionar a los rivales electorales para no victimizarlos desde el poder, por lo cual su descarga diaria de confrontatividad la encamina al objetivo para todos los momentos, la prensa.

Ya no es importante oírlo ni preocuparse por esto. Después de la elección del 23 de octubre habrá que repensarlo pero por ahora no.

Raúl Alfonsín, ya lo dijo este diario, en los años '80 cuando presidía el país, aparecía como el Campeón de la Democracia y así porque si implantó el estado de sitio con supresión de las garantías constitucionales y de los jueces naturales para detenciones con o sin motivo por una semana, en el único hecho de esa envergadura en los últimos 22 años de recuperación de las instituciones. Y metió presos y exilió periodistas. No es para tentarlo, desde ya, pero Kirchner hasta ahora más que expresarse duro nunca ni arañó a un periodista.

En el mejor de los casos utiliza armas más sutiles que sus discursos para destruir prensa. Por ejemplo, la AFIP tiene una guillotina pendiente sobre la casi totalidad de la prensa argentina con multas de medio millón de dólares (de dólares, no pesos) para arriba inventando que los medios de difusión del país no pueden tener sus tradicionales «colaboradores», sin los cuales es imposible, o enormemente costoso hasta quebrar, hacer prensa.

Que sobre todo los diarios y revistas desaparezcan a Néstor Kirchner no le debe desagradar. Por eso emitió aquel decreto que perdonó impositivamente a los grandes productores de programas de televisión -sobre todo a los humorísticos- de tal manera que se calcula cada 5 meses le hacen un chiste al Presidente. Un decreto permitiría que el periodismo gráfico mantuviera sus colaboradores desde siempre sin tener que ceñirse, por ejemplo, a tomar uno solo superdotado para que comente teatro, partidos de fútbol y ballet al mismo tiempo.

Ese decreto duerme en su despacho y probablemente siga así con agrado mientras las huestes de la AFIP siguen ahogando prensa.

La única novedad del nuevo discurso confrontativo del Presidente con la prensa es que esta vez le adjudicó una especie de
«corrupción aceitada» y mencionó al director del diario «La Nación» aunque más que a Bartolomé Mitre se debe haber dirigido a algún hermano Saguier y a Claudio Escribano.

Ayer en las Redacciones de diarios el chiste sobre periodismo «aceitado»
era que «la distribuidora de Bardahl está en la Casa Rosada».

Si «corruptela» es por lo que le imputa al periodismo en estos tiempos la AFIP es injusto el adjetivo. Ahora, si el presidente Kirchner se refiere a «otra corrupción» de la prensa seguramente tiene razón. Con «Clarín» y « Página/12», los medios de Héctor Magnetto puestos al servicio del gobierno, la prensa nacional puede ¡ hasta competirle a Yacyretá el primer puesto de la corrupción argentina!

Y de muchos periodistas también tendría razón. Luis Majul denunció públicamente que Jorge Lanata -que vivió denunciando corrupciones ajenas- cobraba de la SIDE cuando la dirigía Fernando de Santibañes en la presidencia de Fernando de la Rúa; otro periodista, Guillermo Cherasny, demasiado sincero, declaró ante la Justicia que junto a él en ventanilla -pero esta vez en la horrorosa «década del '90» de Carlos Menem- cobraba Miguel Bonasso, amigo del matrimonio presidencial; Magnetto y «Página/12» figuran en la adjudicación sin licitación de ondas bajas, aprovechando el trimestre final de Menem en la presidencia; Estela Carlotto, de Abuelas, hace pocos meses se enfrentó con Horacio Verbitsky de «Página/12» por un caso en que le falsificaban la firma en cheques. Hay muchos más y está aquella famosa lista de 50 periodistas que cobraban en la SIDE y que ninguno de los sucesivos gobiernos -incluido el de Kirchner- la divulga nunca, quizá por no lastimar amigos. No difundirla hace que todos caigamos en esta presunta
«corrupción aceitada». A este diario no le consta que entre «los 50» haya algunos de sus periodistas, pero nunca se termina de saber. Esto es como la cornudez en el matrimonio, se entera uno tarde.

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