Uspallata "take away": virus reveló reuniones políticas de oposición en sede de Larreta

Política

La exgobernadora estuvo en encuentros del larretismo con mirada optimista a 2021. Ahora, cadena de test.

La pandemia perforó ayer el secretismo que venía envolviendo tandas de reuniones políticas que se realizan en la sede del Gobierno porteño, donde atiende Horacio Rodríguez Larreta, en calle Uspallata del barrio de Parque Patricios. El rastreo, necesario, de contactos estrechos terminó revelando aristas de esas reuniones en torno al jefe porteño, hoy la figura más visible del PRO y Juntos por el Cambio, a partir del protagónico inesperado que a nivel nacional le otorgó el manejo de la pandemia, con una silla privilegiada al lado de Alberto Fernández. Las tenidas las ameniza Larreta convidando almuerzos a sus invitados y por lo general se arman los viernes.

La última reunión fue esta semana y se sirvieron platos sólo para dos, Larreta y Marcos Peña, de quien también, reveló el rastreo de la infección, se conoció que se puso activo en la política, o al menos lo intenta. El ex jefe de Gabinete que reaparece a partir del encuentro con Larreta, en días de cuarentena y fanático de las redes y la tecnología, exprime las videollamadas o llamadas comunes, de acuerdo con su interlocutor en un espectro amplio de la política que va desde Sergio Massa hasta legisladoras del PRO que lo atendieron con cortesía. “En cuatro años no nos atendió el teléfono, pero ahora nos llama”, confió uno de sus interlocutores en esa actividad de “Marquitos”.

Lo cierto es que el viernes pasado, los convidados a la mesa gastronómica del jefe porteño fueron María Eugenia Vidal -una aliada de Larreta-, Emilio Monzó -recomponiendo la relación con la exgobernadora-, el jefe porteño y el senador aliado Martín Lousteau. Vidal y Monzó rompieron las reglas de la cuarentena al encontrarse en Uspallata ya que Larreta y el radical están exceptuados por sus cargos y actividades. El lugar fue generoso, señalan, y permitió una distancia más que prudente entre los participantes.

Aseguran que allí sobrevoló el tema de la investigación judicial sobre actividades de espionaje durante el Gobierno de Mauricio Macri, pero a la vez, se trata de una agenda política que tiene la certeza de un futuro saludable para cuando se amortigüe la circulación del coronavirus, y en ese almanaque faltan menos de seis meses para el inicio del año electoral.

Monzó insiste en esas reuniones con que “es el momento para un cambio generacional”, mientras Larreta equilibra entre sus aliados con el convencimiento de que cualquier oportunidad electoral requiere de mantener la alianza sólida. Así, Macri también está incluido aunque hay rechazo a posiciones extremas que mortifican al propio jefe de Gobierno dentro del PRO. “Nadie rompe, todos estamos acá”, se consideró en la comida. A la mesa también estaban invitados Cristian Ritondo -jefe del bloque de Diputados-, el exministro Rogelio Frigerio y el vicejefe de Gobierno porteño, Diego Santilli. No fueron, por razones de reducir el número de comensales en tiempos de aislamiento obligatorio.

Como una mediación, tal vez, Larreta sentó allí a Monzó y a Vidal, ante la necesidad de que recompongan su relación en función de cualquier proyecto que en definitiva los mantendrá en las mismas filas. El larretismo se fortalece, creen, con las puntadas que por vía gastronómica está reforzando el jefe de Gobierno. Ya hubo otras reuniones similares, especialmente con diputados nacionales, un bloque que le será imprescindible al jefe de Gobierno en la pospandemia, cuando la relación con el Gobierno nacional comience a desafinar y se retome la pelea por los fondos que recibe la Ciudad de Buenos Aires.

Lo cierto es que el encuentro con Vidal, quien se encuentra con Covid-19, aislada y con recomendaciones de no agitarse y hasta restringir los zoom y las conversaciones telefónicas, provocó que toda la mesa se tenga que testear. A Larreta, según se anunció, el análisis le dio negativo.

Pero Vidal había estado con el diputado provincial Alex Campbell, también con Covid-19 a partir de un test positivo que se realizó tras compartir actividades con personas cercanas a Martín Insaurralde, quien aparece como el primero de la cadena de políticos con la infección.

Campbell había estado con el presidente de la Cámara de Diputados bonaerense, Federico Otermín, quien dio negativo en la prueba para el coronavirus, pero también con los diputados provinciales Maximiliano Abad y Daniel Lipovetzky. Mientras, Lousteau comunicó que el test le dio negativo.

“Quiero contarles que hace un par de horas me confirmaron el diagnóstico de Covid-19 positivo. Agradezco a todos los que me escriben con preocupación. Estoy bien, cumpliendo con el aislamiento y las indicaciones médicas correspondientes. Cuídense y cuiden a sus familias”, escribió Vidal en su cuenta de Twitter y comenzó el rastreo de contactos.

Anoche se conoció que además dos funcionarios del Gobierno de Larreta están infectados. Habían tenido contacto con Vidal antes del almuerzo. Se trata de Federico Bendetto, quien se desempeña en la Secretaría de Comunicación, y Emmanuel Ferrario, secretario de Asuntos Estratégicos de la Ciudad, quien se desempeñó en la provincia de Buenos Aires durante la Gobernación de Vidal.

Además, dio positivo el test que se realizó Enrique Sacco, periodista y pareja de la exgobernadora, quien escribió en las redes sociales que “es asintomático y se encuentra bien”.

“Acaban de comunicarme el resultado del hisopado y es Covid-19 positivo. Continuaré aislado y con seguimiento médico. Me siento bien y soy asintomático. Muchas gracias por los innumerables mensajes. A seguir cuidándonos”, señaló Sacco.

Los contagios en el Gobierno porteño llevarían a aislamiento a más personas en las próximas horas.

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