22 de mayo 2006 - 00:00

Habrá poca policía en la Plaza de Mayo

En línea con el estilo permisivo y hasta tolerante que demostró este gobierno ante las movilizaciones y las protestas sociales, el Ministerio del Interior terminará hoy de diseñar el operativo de seguridad encargado de contener a los 150 mil asistentes que se esperan para este jueves en la Plaza de Mayo.

Fuentes de las fuerzas de seguridad informaron ayer a este diario que la Policía Federal desplegará unos 1.000 efectivos para garantizar la seguridad en las adyacencias de la Casa Rosada. Sin armas de fuego, los uniformados deberán también encargarse de ordenar el ingreso y la desconcentración de las columnas que llegarán masivamente desde el conurbano bonaerense, pero también desde las provincias.

Un policía cada 100 personas aproximadamente es el esquema que tiene en su cabeza Aníbal Fernández para asegurarse de que la fiesta patria -y kirchnerista- transcurra con tranquilidad. El ministro del Interior confía en el poder de autocontrol que tengan los intendentes bonaerenses y las columnas piqueteras sobre sus partidarios ya que, en caso de producirse incidentes, la Federal no daría abasto para contener a los revoltosos.

El oficialismo ya demostró una permisividad pasmosa en los incidentes ocurridos durante la Cumbre de las Américas en Mar del Plata; en la localidad santacruceña de Las Heras, donde murió el policía Jorge Sayago, y en el ataque piquetero al edificio Cavanagh. Esa pasividad se notó también en los sucesivos intentos de elegir al rector de la UBA. Pero la aplicación de este «dejar hacer» del kirchnerismo para el acto de la plaza no es una novedad ya que se convirtió en una marca registrada del oficialismo en materia de seguridad.

Jorge «Quito» Aragón, un referente de la agrupación kirchnerista Martín Fierro, explicó que el mayor riesgo en la plaza no serán los eventuales enfrentamientos entre sectores antagónicos como los piqueteros, los intendentes o la CGT, sino la ubicación de las personas que se acerquen espontáneamente a la movilización y que queden atrapadas entre facciones enemigas.

Otro de los motivos de preocupación del gobierno está en el desmedido afán de manifestar de muchos intendentes justicialistas del conurbano con poco poder de movilización. Los organizadores imploran que dentro de esas columnas arriadas desde la provincia de Buenos Aires no se incluyan vándalos y personas que no respondan a las órdenes de los jefes distritales. Ocurre que muchos intendentes bonaerenses van a tercerizar la adhesión de manifestantes a través de los clásicos punteros del PJ vinculados a grupos non sanctos del viejo aparato peronista.

La actividad de los festejos del 25 de Mayo comenzará el jueves a las 11, cuando el Presidente reciba en la Casa de Gobierno a los embajadores extranjeros. Recién ese mismo día se correrán las vallas que ocupan casi la mitad de la plaza para terminar de armar el escenario.

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