24 de diciembre 2001 - 00:00

Habrá sólo 3 ministros: Vernet, Britos y Gabrielli

La drástica reducción del gabinete nacional planteada por el nuevo Presidente abre en primer lugar interrogantes sobre la planta de personal que trabajaba hasta ahora en los ministerios, secretarías y subsecretarías que serán eliminados. Y en segundo lugar, suscita dudas sobre la permanencia del recorte o, dicho de otra forma, si no se terminarán recreando secretarías o ministerios para cumplir con compromisos políticos.

Por ahora el organigrama incluye un jefe de Gabinete todavía no designado, posición en la que fue nombrado interinamente el secretario general de la Presidencia, Luis Lusquiños, y tres ministerios: Interior, Trabajo y la fusión de Relaciones Exteriores y Defensa, tal como fue anunciado en su mensaje por Adolfo Rodríguez Saá. Sin embargo, falta aún el acto administrativo para concretar la fusión, por lo que el titular de Relaciones Exteriores, José María Vernet, aparece también designado interinamente a cargo del Ministerio de Defensa.

Todavía no se sabe cuántas secretarías quedarán en cada uno de esos ministerios. Interior tenía tres secretarías, pero una de ellas, la de Seguridad Interior, a cargo de Juan José Alvarez, pasará a depender de la Presidencia.

Desapariciones

Desaparecen siete ministerios: Economía, Infraestructura y Vivienda, Salud, Educación, Justicia, Desarrollo Social y Medio Ambiente y Turismo. En total tenían 31 secretarías y 28 subsecretarías.

Del mismo modo, en esta virtual reforma del Estado se planea provincializar el PAMI (descentralizarlo), lo mismo que la provincialización de las universidades nacionales. Esta última medida generará fuertes reacciones, particularmente en la UBA, donde el rector radical, Oscar Shuberoff, y el grupo interno de Franja Morada la han convertido en un bastión de la UCR.

Ayer, Rodríguez Saá designó once secretarios, de los cuales cuatro corresponden a la Presidencia, tal como en el esquema anterior: la Secretaría General, la Legal y Técnica, la de Cultura y Comunicación, y la de inteligencia del Estado (SIDE). A éstas se sumará la de Seguridad.

Los otros seis secretarios designados dependerán, según se dijo, del jefe de Gabinete. En apariencia habría un secretario de Finanzas y otro de Ingresos Públicos, porque
Rodolfo Frigeri, secretario de Hacienda, está interinamente con esos dos cargos.

Asimismo, habría una Secretaría de Comunicaciones, otra de Transporte y otra de Energía y Minería, porque las tres posiciones quedaron interinamente a cargo de la secretaria de Obras Públicas,
Graciela Corvalán.

En el mismo sentido, se espera que se aclare la designación de un secretario de Turismo, ya que Daniel Scioli ocupa ese cargo en forma interina aunque aparece nombrado en forma definitiva también para secretario de Deportes.

En realidad, sería imposible gobernar si los interinatos no son cubiertos rápidamente. Esta situación es más clara en Infraestructura: nadie podría hacerse cargo de todas las áreas de infraestructura a menos que termine nombrando subsecretarios que sean los que terminen resolviendo, independientemente del cargo que ocupen.

Por otra parte, entre los designados no hay un secretario de la Producción, y durante el fin de semana se dijo que esta tarea quedaría a cargo del nuevo jefe de Gabinete. Pero como éste en la práctica deberá monitorear lo que queda de los ministerios desaparecidos y de los que subsisten, a primera vista da la impresión que falta un secretario para la Producción, si se consideran las presiones del justicialismo para que existiera un ministerio con ese objetivo, durante el gobierno de
Fernando de la Rúa.

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