El gobierno nacional aprobó la internación de Ivone Neptune, ex primer ministro del depuesto presidente haitiano Bertrand Aristide, en el hospital móvil de la Fuerza Aérea, ubicado en cercanías del aeropuerto de Puerto Príncipe. Neptune estaba preso en la Penitenciaría Nacional de Haití por su presunta responsabilidad en la matanza de más de medio centenar de opositores al régimen de Aristide perpetrada el 11 de febrero de 2004 en la localidad de Saint Marc. Hoy esa localidad está bajo la responsabilidad de los Cascos Azules de Chile. El hospital reubicable de la Fuerza Aérea forma parte del contingente conjunto argentino desplegado en el país caribeño bajo mandato de las Naciones Unidas para la estabilización de Haití.
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El canciller Rafael Bielsa recibió nerviosas comunicaciones del encargado de negocios, Mario Pino, a cargo de la diplomacia argentina en Puerto Príncipe. En la primera semana de marzo, el embajador chileno Gabriel Valdez, representante especial del secretario de las Naciones Unidas, Kofi Annan, máxima autoridad política encargada del conflicto haitiano, envió un pedido formal para disponer de las instalaciones del hospital móvil de la Fuerza Aérea Argentina. La solicitud, también adelantada por el primer ministro interino Gerard Latortue a Valdez, se encuadró en expresas «razones humanitarias» ya que en esos momentos Ivone Neptune estaba descompensado por una huelga de hambre de más de 20 días. El operativo para internar a Neptune se llevó a cabo en la noche del 10 de marzo y según fuentes castrenses, aún sigue alojado en el hospital de los aviadores militares.
El hospital móvil fue una contribución más del gobierno argentino al diagrama de efectivos que solicitó la ONU para estabilizar Haití. La misión básica es la atención de los heridos de la fuerza nacional e internacional al servicio de Naciones Unidas; sin embargo, debió actuar ocupándose de pobladores locales tras el desastre que dejó el paso del huracán Jeanne. Tanto Pampuro como Bielsa en las últimas reuniones con Donald Rumsfeld, secretario de Defensa; y Condoleezza Rice, secretaria del Departamento de Estado, pidieron la ayuda financiera prometida por los Estados Unidos para solucionar el conflicto haitiano. El jefe del contingente de la Fuerza Aérea, comodoro Julio César Astesiano, tuvo que redoblar la seguridad del establecimiento en prevención de represalias por la atención al polémico enfermo. El traslado y la custodia de Neptune hasta el nosocomio móvil de la Fuerza Aérea estuvo a cargo de la Justicia haitiana. Pero la violencia que se vive por estos días -dos Cascos Azules filipinos muertos, ataque con granadas al Consejo Electoral, ataque a Cascos Azules brasileños en Citie Soleil- obligó al general brasileño, Augusto Heleno Ribeiro, comandante de la Misión de
Estabilización de Naciones Unidas para Haití (Minustah), a establecer un esquema férreo de control y seguridad alrededor del hospital militar. Pino informó que existía un clima creciente de presiones internacionales para la liberación de varios referentes de Lavalas, encarcelados luego de la revuelta civil que terminó con el gobierno de Aristide. También pidió autorización a Bielsa en repetidas oportunidades para visitar a Neptune «como un gesto humanitario de la Argentina». El episodio de la internación se enrareció por la presencia de Máxime Waters, congresista norteamericana del partido demócrata. La diputada -militante afroamericana del grupo Black Caucus- había visitado al ex premier de Aristide en la Penitenciaría y exigió al gobierno interino de Gerard Latortue su inmediata liberación. Waters, crítica de la política estadounidense hacia Haití, estaba acompañada de un equipo médico y de partidarios haitianos-estadounidenses del derrocado presidente Aristide. Aclaró que será difícil llevar a cabo el proceso eleccionario si se mantiene encarcelados a los referentes de Lavalas. El antecedente desató la reacción inmediata de asociaciones de derechos humanos locales y del poderoso Grupo 184 liderado por el empresario Andre Apaid, uno de los más activos en el derrocamiento de Aristide. Condenaron la decisión de trasladar a Neptune a un hospital de la ONU, interpretaron que se trataba de una maniobra encubierta para liberar al ex ministro preso desde febrero de 2005.
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