26 de enero 2007 - 00:00

Hasta el abogado se dio vuelta

Edison González Lapeire fue, hasta noviembre del año pasado, integrante del equipo uruguayo que representó a su país ante el Tribunal de La Haya. Sin embargo, renunció antes que la Corte Internacional trate el caso de los bloqueos a las rutas binacionales, por entender que esta estrategia debilitaría la posición de su país, algo que finalmente ocurrió. Para el abogado internacionalista, en diálogo con radio «América», a Uruguay «le salió el tiro por la culata».

Periodista: ¿En qué situación cree que estamos hoy en el conflicto diplomático ante La Haya?

Edison González Lapeire: Primero hay que apostar a la diplomacia. Phillipe Cahier, un gran internacionalista, decía que la diplomacia es la manera de conducir las relaciones exteriores de un Estado por medios pacíficos, y a través de la negociación. Tenemos que dialogar y negociar, porque eso es lo que corresponde a la gran familia rioplatense. Y, en segundo lugar, yo quiero destacar lo que califiqué como un bonito gesto, el del presidente Kirchner. Todos sabemos, y que me disculpen aquellos que disienten conmigo, que el presidente Kirchner no se caracteriza por sus expresiones ponderadas o templadas. Pero, el otro día, después de que la ordenanza se hizo pública, cuando se tomó conocimiento de que la Corte Internacional de Justicia había rechazado, por 14 votos contra 1, las medidas cautelares solicitadas por la República Oriental del Uruguay, tuvo un gesto de hermano, de gran estadista, cuando abrió las puertas al diálogo. Yo me saco el sombrero ante el presidente Kirchner.

P.: ¿Por dónde puede venir la solución?

E.G.L.: Tengo que hacer una aclaración. Yo integré el grupo de juristas que defendió a Uruguay en La Haya, en el mes de julio pasado. Después, yo disentí con respecto a esta medida cautelar, entendí que la decisión de la Corte iba a ser desfavorable, y por tal circunstancia presentar la renuncia. Es decir, yo me integro más en el equipo de asesores de mi país porque sabía que estábamos corriendo un gran riesgo. En segundo lugar, tengo conocimiento bastante cabal de la capacidad de negociación, de la habilidad diplomática que tiene el embajador Yáñez, que, además, cuenta con el respaldo de su majestad, el rey Juan Carlos de España. Entonces, yo confío muchísimo en la gestión que él está realizando.

P.: Acá, la gente no muestra una voluntad de levantar los cortes. ¿Cómo ve eso?

E.G.L.: Yo creo que, lamentablemente, Uruguay se presentó ante la Corte para llover sobre mojado, y el tiro le salió por la culata. El Tribunal del Mercosur, ya había establecido que los cortes eran incompatibles con el Tratado de Asunción. Pero no solamente son ilegales por esa circunstancia, sino que violan la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la Convención de Costa Rica y la propia Constitución de la Argentina. Con respecto a la violación de normas nacionales e internacionales, yo creo que a ningún jurista le caben dudas que los bloqueos de los puentes tienen ese alcance. Ahora, desde otro punto de vista, yo, como uruguayo, que siempre me he puesto del otro lado del mostrador para negociar, uno tiene que tratar de conciliar.

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