Hay grandes expectativas para los comicios del domingo, pero también se nota, en muchos sectores, temor a fraudes, sobre todo por la cantidad de fiscales que se necesitan para 18 candidatos a presidente. No menos de 75.000 para todas las mesas del país. Y sin contar algunos suplentes más. No se cree que el presidente Duhalde esté en maniobras de este tipo porque juega mucho prestigio, aquí y sobre todo en el exterior. Pero el mismo Presidente actuó con tanta parcialidad, con tanto desenfado, con tanto uso del gobierno para asegurarse que gane su candidato, Néstor Kirchner, que se cree probable que sus subalternos puedan caer en fraude, como si la Argentina volviera a los años treinta. Se estima alarmante lo que puedan hacer los caudillos duhaldistas del conurbano bonaerense. Hay antecedentes inmediatos graves. La elección interna de un partido radical, tradicionalmente democrático, derivó en fraude en tres provincias: Chaco, Formosa y San Juan, debiendo la Justicia ordenar una nueva votación en dos de ellas. Luego está el episodio del sindicalista Luis Barrionuevo en Catamarca, quemando urnas y haciendo suspender el acto electoral (sin fecha nueva de realización hasta ahora).
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En Lomas de Zamora -el propio territorio del presidente Duhalde-, una persona con peso, como era la esposa del presidente de la Cámara de Diputados de la provincia, Sra. de Mércuri, en la última interna justicialista, hace 45 días, denunció «fraude en sufragios y compra de votos». Se cree que sólo Carlos Menem puede tener cifras seguras el domingo porque 10 años de gobierno le dieron amplio conocimiento de fiscales como controladores de los comicios. De Kirchner se teme fraude, pero para sumarle votos a costa de candidatos más pequeños que carecen de esos 75.000 fiscales para otras tantas mesas.
Elisa Carrió, partidos de izquierda chicos y sobre todo Ricardo López Murphy podrían ser las víctimas más propicias de un fraude. Tanto a los fiscales de Menem como a los de Kirchner -en definitiva ambos del peronismo- no los movería a denuncias si se hicieran desaparecer boletas de López Murphy porque éste electoralmente afecta a ambos. Además, el candidato de Recrear no tiene partido político con locales en todo el país, como el peronismo, para reponer de inmediato el robo de boletas en el cuarto oscuro. La gente de Menem teme la adulteración de boletas (ya se comprobó la existencia de falsas, iguales a las reales, pero con la inscripción «Carlos Raúl Menem» para buscar anularlas) y la Justicia ya convalidó la denuncia.
Se teme en provincias radicales -sobre todo en Chaco y Entre Ríos- lo que puede pasar con boletas de voto a ex miembros del partido, como Carrió y López Murphy. Este por televisión el miércoles pasado todavía estaba reclamando que se le presenten aspirantes a fiscales. ¿Qué cotejo de honestidad y afiliación a otros partidos puede hacer su gente en 4 días hasta los comicios y con un peronismo tan pícaro, sobre todo el duhaldismo bonaerense, y con masa suficiente hasta para ubicar fiscales para otros candidatos? De Tucumán y Jujuy se temen votos inventados para Kirchner. No se duda, en cambio, de Santiago del Estero y se cree casi imposible un fraude en la Capital Federal.
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