23 de mayo 2008 - 00:00

Herejía: sin Kirchner reabren Gaspar Campos

Néstor Kirchner prefirió viajar a San Juan para un show peronista con José Luis Gioja y otros caciques andinos, antes que traspasar la pesada puerta de la casona de Gaspar Campos donde vivió, al regreso de su largo exilio, Juan Domingo Perón, en Vicente López.

Esta tarde, una comitiva de peronistas encabezados por Daniel Scioli reabrirá la vivienda para que se use como espacio para la formación de nuevos dirigentes. Se terminan largos años de clausura porque el techo, entre otras cosas, estaba a punto de desplomarse.

Destinó el PJ bonaerense, que preside José María Díaz Bancalari, aportes de funcionarios y legisladores para restaurar la vivienda que en los 90 se le compró a Isabel Martínez de Perón, por 550 mil dólares. Anticipado furor inmobiliario; Duhalde lo hizo.

Pero la presencia de Scioli, Bancalari, Hugo Curto, Antonio Cafiero y Lorenzo Pepe, entre otros «próceres» del peronismo kirchnerizado, no le resulta lo suficientemente atractivo a Kirchner para recorrer las pocas cuadras que separan la quinta de Olivos de Gaspar Campos.

A esa hora, el ex presidente estará en San Juan, encabezando un acto en el que Gioja promete reunir a 10 mil militantes andinos, con la colaboración de Celso Jaque ( Mendoza) y Luis Beder Herrera (La Rioja). No está anunciado pero, anoche, algunos especulaban con que podría llegar a Vicente López.

Encaminada, luego de un largo forcejeo, la negociación con las entidades rurales, Kirchner se reservará hoy la munición que tenía en la gatera para el caso eventual de que cuando se encontrara en San Juan el clima con el campo siga espesado por el conflicto.

No es el caso, así que, anoche, cerca de Kirchner hablaban de que dará un mensaje dirigido a los militantes. Sabe el ex presidente que cualquier palabra suya puede ser tomada como declaración de guerra y, por estas horas, la prioridaddel gobierno es evitar tensiones en la previa del 25 de mayo.

  • Fotos

    Así y todo, el viaje a San Juan puede ser tomado como una buena excusa del patagónico para no aparecer en una foto con actores que no son de su más amplia simpatía.

    Un caso: con monseñor Osvaldo Musto, llevado por Gerónimo «Momo» Venegas, para bendecir la casa. O, incluso, con el propio Venegas, al que no sólo le factura su cercanía a Eduardo Duhalde, sino su actitud dual durante el conflicto entre el gobierno y el campo.

    Hace unas semanas, Musto pasó por el departamento de Hipólito Yrigoyen donde Duhalde hace funcionar el Movimiento Productivo Argentino (MPA). Sobre todos los que desfilaron por aquella presentación del bonaerense, pesa una cruz marcada a fuego por Kirchner. Otros peronistas que podrán aparecerse por Gaspar Campos tampoco alegrarían a Kirchner. ¿Por qué, acaso, no podría ir Alberto Pierri, a quien le endilgan ser el propietario legal de la vivienda en la que vivió el General en los setenta?

    El matancero, se dice, figurócomo dueño porque había problemas de papeles en el PJ bonaerense y entonces, la propiedad fue registrada a nombre de Pierri y Julio Migliozzi.

    Tendría Kirchner otros motivos para recelar el edificio de Vicente López. Allí, a su regreso, Perón empezó a tomar claramente partido por la ortodoxia peronista en detrimento de Montoneros y los sectores juveniles.

    Fue, además, en esa casona donde operaba el búnker de José López Rega. Por entonces, dice la Biblia oficial, Kirchner simpatizaba con la Tendencia.

    Para cortar tanto peronismo, aparecerá como invitado Enrique «Japonés» García, intendente radical K de Vicente López. En San Juan, en cambio, Kirchner se rodeará de peronismo puro y duro. Ni una gota de transversalidad en el desierto precordillerano.
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