15 de agosto 2002 - 00:00

Hierve Olivos contra Solá, hasta piensan intervenirlo

Hierve Olivos contra Solá, hasta piensan intervenirlo
Eduardo Duhalde pasó ayer el día en Olivos, malhumorado por la crisis política que se abrió en el PJ bonaerense. En vano pidió una y otra vez declaraciones públicas de Felipe Solá: en La Plata nunca fueron tan silenciosos. Es cierto que la cabeza de Marcelo Sain, el viceministro de Seguridad que atrevió a acusar al duhaldismo de estar imbricado con la Policía en prácticas delictivas, será servida como primer plato en la mesa del Presidente. Pero Juan Pablo Cafiero no dejará su cargo de ministro de Seguridad por ahora (ayer Solá envió a la Legislatura el proyecto de reforma del gabinete, separando esa cartera de Justicia). Aunque se suelte lastre, otros indicios hablaron de que la relación entre Duhalde y Solá está quebrada irremediablemente. El más explícito es que el gobernador pondrá al frente de su gabinete a Federico Scarabino, figura decisiva del tejido territorial que pretende Solá y, principalmente, quien más alienta su ruptura con el Presidente.

• Sucesores

Estos datos enardecen a Duhalde, quien ayer barruntaba ante los pocos íntimos con los que se permite una mínima sinceridad: «¿Quiénes son los cómplices del delito? ¿Lo son también los intendentes que él tiene alrededor? ¿West, Amieiro, Scarabino, Magnanini?». La enumeración fue tan precisa que demostró que el argumento estuvo bastante tiempo en las meditaciones presidenciales. Mueve piezas Duhalde mientras se queja. Un grupo de técnicos de la Jefatura de Gabinete comenzó a estudiar desde ayer, aunque más no sea de manera intimidatoria, las condiciones por las cuales podría ser intervenida la provincia de Buenos Aires. El mandatario sabe a quién encargar el trabajo: Alfredo Atanasof -junto con Juan José Alvarez-es uno de los candidatos a suceder a Solá, sobre todo si fuera cierto el desdén que manifiestan los Duhalde por la gobernación. El jefe de Gabinete tiene una red de simpatizantes en los sindicatos municipales, que él condujo. También en La Plata Duhalde mueve su mano, alentando el acoso de Osvaldo Mércuri sobre Solá: a medida que el gobernador se aleja de Olivos, el jefe de los diputados de la Legislatura se va mostrando más opositor al Ejecutivo provincial.

La competencia está lanzada y en Olivos, anoche, Duhalde exponía otro razonamiento: «Cometió una gran torpeza Felipe. Hablando como habla y permitiendo que se digan las cosas que dicen a su lado (por las afirmaciones de Sain), se ha puesto en contra a todo el partido en la provincia. ¿Querrá ser candidato por afuera?». En esa casa se escucharon inquietudes similares, preguntas retóricas como las de Duhalde, no hace tanto tiempo. La escena es distinta, como sucede siempre en la historia, pero no tanto: Fernando de la Rúa comenzó también con esas ironías a advertir que Carlos Chacho Alvarez dejaba de ser un aliado para convertirse en adversario. En las dos escenas, eso sí, está «Juampi» Cafiero, siempre partícipe de discordias. Es cierto que el conflicto ahora es más grave: si había o no coimas en el Senado, como denunció Alvarez, podía provocar espanto moral en la población; que haya o no una interna sanguinaria en las calles del conurbano produce pánico, más si la Policía Bonaerense -como advirtió Sain-delinque para llenar los bolsillos del duhaldismo. De esa frase el Presidente no podrá salir jamás. impu-i ertas.

Varios intendentes bonaerenses con los que Duhalde conversó ayer percibieron esa animadversión hacia Solá, sólo que cifrada en términos políticos: «El que no esté con la candidatura de (José Manuel) De la Sota y con mi conducción debe considerarse mi enemigo».

De las irreverencias de Sain (ningún parentesco con Jorge Zaím, famoso como Jorge Asís) a la raya marcada por Duhalde en el piso del PJ hay solamente un paso. Porque lo que acaba de salir a luz es un fenómeno que transitaba la política de manera subterránea: la separación de Solá del liderazgo de Duhalde. Es sabido que el gobernador, arrepentido de haber recibido al cordobés De la Sota en La Plata -sobre todo de compartir esa mañana una incómoda conferencia de prensa-, se ha declarado prescindente en la pelea por la candidatura presidencial del peronismo. Es este proceso el que inquieta al Presidente, sobre todo porque no se trata de algo aislado.

• Drenaje

Hace semanas que en el duhaldismo se verifica un drenaje que la débil candidatura de De la Sota no consigue obturar. Aldo Rico visitó el despacho de Duhalde 15 días atrás. Un colaborador del Presidente advirtió a un curioso: «'El ñato' está ahí adentro y 'Negro' le está haciendo juntar los tacos». Era falso: Rico salió de allí y se sumó al carro de Adolfo Rodríguez Saá. Ayer, en San Justo, el intendente de Magdalena, Luis Collabianchi, se entregaba al menemismo delante de Alberto Pierri. Se sumó a Blas Altieri (Pinamar), Sergio Bivort (Pilar), Luis Patti (Escobar) y Enrique «Patón» Pérez (Balcarce), quien recibirá al riojano el viernes próximo. Sólo faltaría que Alberto Ballestrini se declarara prescindente en la contienda para que Solá se convierta en el más llamativo representante de un nuevo ejército «enemigo», por usar la palabra de Duhalde.

Dejá tu comentario

Te puede interesar