Memoriosos de todo color recordaron ayer los dichos de hace apenas dos semanas de Nilda Garré sobre la crisis entre Hugo Chávez y Vicente Fox, surgida en la alborotada Cumbre de Mar del Plata.
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Visitó al vicepresidente de Venezuela y al salir se paró ante los micrófonos para despacharse sobre una querella de la cual un embajador de tercer país debió callar. Fue el 15 de noviembre pasado y éstos los dichos: «En la medida que uno utiliza un tono inadecuado, de una manera está faltando el respeto y la consideración de vida de todos y en especial, esto mereció la reacción del presidente Kirchner que justamente aclaró que en estas cumbres no había que prepotear o patotear a nadie. La prepotencia no era el camino y menos por supuesto en esos niveles, y creo que después esa misma actitud soberbia se reiteró con relación al presidente Chávez y ha terminado con este lamentable episodio diplomático de retiro de embajadores, que siempre es doloroso para los pueblos, pero a veces es la respuesta cuando no se han encarado las cosas con la debida educación y el trato correspondiente a la dignidad de las personas».
Estas palabras se contradicencon otras líneas que el gobierno tiende hacia México. Jorge Yoma, que será embajador en ese país, contaba ayer por los pasillos del Senado que la misión que le encomendó expresamente Néstor Kirchner es acercarlo a Fox y reforzar acuerdos comerciales y, si fuera posible, políticos.
Ese encargo a Yoma incluye la organización en la segunda quincena de marzo de la Semana Argentina en México, una suerte de agradecimiento al país que recibió a exiliados argentinos durante la dictadura y que inaugurará el propio Néstor Kirchner en un viaje especial a ese país.
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