Hoy Moyano con el doble comando de los Kirchner
Costumbre peronista y gremial: ir a visitar al jefe a la Casa de Gobierno. Sea el general, el tío Cámpora o Isabel. No era Perón hombre de hacer cumplidos recorriendo la CGT. Menos un gremio en particular. Tenía límites. Al revés del agradecido matrimonio Kirchner que hoy, para celebrar los 20 años de Hugo Moyano al frente de camioneros (¿se olvidó la pareja aquello de la burocracia sindical contra la cual pelearon y murieron sus militantes de la gloriosa JTP?), lo saludará en la sede para el festejo. En doble comando, como parece gustarles. Tiempos de prosperidad inédita para Moyano -quien hasta convirtió en una pista de pruebas el camping de la otrora poderosa UOM-, multiplicador de una rala herencia en el sindicato en apenas dos décadas, en especial el último lustro. No debería faltar a la fiesta Ricardo Jaime, secretario de Transporte: por allí deambula parte del secreto de esa bonanza particular en quien cumple doble turno (pasa más tiempo en la CGT), controla sus cuentas a través de su segunda esposa y les generó un destino gremial a dos de sus hijos con nuevas organizaciones que le aprueba el Ministerio de Trabajo. El más chiquito de sus vástagos, rubio, tal vez se obligue en el estudio para atender en años la gigantesca administración futura de la familia. Hablará la presidente Cristina en el acto (no más de 15 minutos), también el dueño de casa (otros 15), anuncios, promesas y hasta algún mandoble para quien piense distinto. Una rutina. Ocurre que los Kirchner y Moyano funcionan en la misma sintonía, son la expresión meteórica del éxito, comparten poder y se han juramentado defenderse. Sería gratificante que el resto de los argentinos disfrutara también hoy la misma alegría, aunque quizás padezca las complicaciones de que 30 mil camioneros (o dirigentes) irán al acto para vitorear a sus jefes. Le llenarán la canchita de Deportivo Español al dúo oficial, un club de segunda para tres figuras de primera. Así, al menos, se lo creen ellos.
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Néstor Kirchner, Cristina de Kirchner y Hugo Moyano.
Vidas paralelas: en 1979 los Kirchner estaban recluidos en Santa Cruz. En 1984, cuando Moyano se convirtió en «dos» del gremio bonaerense, Cristina de Kirchner irrumpía en los actos del peronismo patagónico con el brazo en alto y al grito pelado de « Isabel, Isabel».
Un número simbólico prometió reunir Moyano ante los Kirchner: 30 mil camioneros, lo que representa más de 10% de los afiliados que tiene el gremio en todo el país.
Tiene, claro -aunque algunos organizadores no lo detectaron- una referencia clara a los 70.
Pero son otros tiempos. Moyano prepara un discurso «duro», dicen a su lado, aunque nadie sabe definir contra quién será la severidad verbal, y esperan expectantes que Cristina de Kirchner les obsequie algún anuncio. Quizá tengan más suerte que los que fueron al Congreso el sábado último.
En la práctica, la celebración moyanista de dos décadas al frente de Camioneros será además la ceremonia de tregua y romance con Cristina de Kirchner, con quien arrancó a los tumbos los primeros días de la administración de la ex primera dama.
De hecho, Moyano rehusó acudir con sus columnas a Plaza de Mayo el día de la jura de la Presidente. Arguyó razones de seguridad -«me quieren armar un quilombo»-, pero había otros motivos: sus primeros contactos con la presidente electa fueron fríos y distantes.
En ese furor, a 48 horas de la asunción, el camionero amagó con tener «nuestra propia plaza». No se trató de una gentileza: en medio de los corcoveos, Moyano evaluó movilizar a Plaza de Mayo pero no como halago a la Presidente sino como señal de advertencia.
Al final, ese plan se desactivó y Moyano fue calmado por Kirchner, que se aparecióen la cena de despedida de año que organizó la CGT en un local del sindicato de taxistas que comanda Omar Viviani. Esa tregua se reforzó cuando Moyano aceptó firmar un pacto salarialpor 19,5%.
Con una butaca reservada en el futuro consejo del PJ y reconocido por Kirchner como un actor necesario en su ajedrez político -allanó ya su reelección en la CGT-. Moyano expondrá hoy algo más que al matrimonio presidencial: también a una ristra de gobernadores y ministros, desde Daniel Scioli hasta Alberto Fernández.
«Cristina y Kirchner van a pasar lista», contaban ayer cerca del camionero, para garantizar la asistencia oficial perfecta al estadio de Deportivo Español.
A los costados, también estará la tropa sindical que escolta al camionero en la CGT pero sólo como invitada: señal de poderío, Moyano ordenó que los 30 mil aplaudidores sean exclusivamente de su gremio para mostrar que esa cancha exultante, esas gorras verdes pueden algún día cambiar de bando.




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